Cédula profesional para el cerdo: Michoacán certifica seis carnitas con un rigor que ya quisiéramos para todo lo demás
Tamaño de letra
Seis establecimientos de tres municipios recibieron la certificación oficial 'Carnitas Michoacán', y con ello el estado consigue, por fin, algo que persigue desde hace décadas: un trámite que termina bien. La carnita ya tiene distintivo, aval y reconocimiento institucional. El cerdo michoacano se jubila con cédula; muchos profesionistas no pueden decir lo mismo.
Hay que celebrarlo con la seriedad que merece. En un país donde certificar cualquier cosa implica ventanillas, sellos, un funcionario de malas y la frase sagrada 'le falta un documento', que seis changarros hayan cruzado la meta burocrática y salido condecorados es, técnicamente, una hazaña. Imagínese la ceremonia: la banda de honor sobre el cazo de cobre, el acta levantada, el listón al delantal. Más protocolo que una toma de protesta, y con mejor comida.
La pregunta, inevitable, se sirve sola: si el aparato estatal es capaz de desplegar criterios de calidad y un distintivo oficial para la carne de puerco, ¿por qué ese mismo rigor se vuelve neblina cuando se trata de certificar que una escuela es segura, que una obra no se cayó o que una calle tiene alumbrado? Al parecer, en Michoacán el estándar de excelencia existe, está afinado y funciona; solo que se reserva para el taco.
No es burla contra las carnitas —faltaba más, son patrimonio, gloria y motivo legítimo de orgullo regional—. Que haya un sello que proteja la autenticidad del producto frente a imitaciones es, de hecho, una buena noticia, y los seis establecimientos premiados seguramente se lo ganaron a fuego lento. El sarcasmo apunta a otro lado: a la elegancia con que la administración elige en qué invertir su eficiencia. Para el cerdo, auditoría y distintivo. Para el ciudadano, 'estamos trabajando en ello'.
Así que la próxima vez que usted haga fila tres horas para renovar un documento, consuélese pensando que en algún rincón del estado, en ese mismo instante, una carnita está siendo evaluada con más minuciosidad que su expediente. Y que si quiere trato preferente de la burocracia michoacana, su mejor estrategia quizá sea dejar de ser contribuyente y reinventarse como maciza premium.
Buen provecho. Las carnitas, certificadas. El resto, en proceso.
Hay que celebrarlo con la seriedad que merece. En un país donde certificar cualquier cosa implica ventanillas, sellos, un funcionario de malas y la frase sagrada 'le falta un documento', que seis changarros hayan cruzado la meta burocrática y salido condecorados es, técnicamente, una hazaña. Imagínese la ceremonia: la banda de honor sobre el cazo de cobre, el acta levantada, el listón al delantal. Más protocolo que una toma de protesta, y con mejor comida.
La pregunta, inevitable, se sirve sola: si el aparato estatal es capaz de desplegar criterios de calidad y un distintivo oficial para la carne de puerco, ¿por qué ese mismo rigor se vuelve neblina cuando se trata de certificar que una escuela es segura, que una obra no se cayó o que una calle tiene alumbrado? Al parecer, en Michoacán el estándar de excelencia existe, está afinado y funciona; solo que se reserva para el taco.
No es burla contra las carnitas —faltaba más, son patrimonio, gloria y motivo legítimo de orgullo regional—. Que haya un sello que proteja la autenticidad del producto frente a imitaciones es, de hecho, una buena noticia, y los seis establecimientos premiados seguramente se lo ganaron a fuego lento. El sarcasmo apunta a otro lado: a la elegancia con que la administración elige en qué invertir su eficiencia. Para el cerdo, auditoría y distintivo. Para el ciudadano, 'estamos trabajando en ello'.
Así que la próxima vez que usted haga fila tres horas para renovar un documento, consuélese pensando que en algún rincón del estado, en ese mismo instante, una carnita está siendo evaluada con más minuciosidad que su expediente. Y que si quiere trato preferente de la burocracia michoacana, su mejor estrategia quizá sea dejar de ser contribuyente y reinventarse como maciza premium.
Buen provecho. Las carnitas, certificadas. El resto, en proceso.