Seis ladas y una diapositiva: la guerra contra la extorsión avanza heroicamente en el PowerPoint
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La Secretaría de Seguridad de Michoacán salió a presumir un logro de su estrategia integral contra la extorsión: entre el 15 de noviembre de 2025 y septiembre de este año identificó y rastreó seis ladas telefónicas asociadas a más de 600 llamadas de extorsión. Seis ladas. En poco menos de un año. Uno no sabe si aplaudir el dato o preguntar si la Unidad Antiextorsión trabaja por horas y con descansos escalonados.
Imagine la escena épica: la sala de inteligencia, el mapa iluminado, el subsecretario con el puntero láser recorriendo códigos de área como quien desactiva un misil. 'Aquí, señores, la lada del enemigo.' Y el dato, que según la propia dependencia es 'un pilar fundamental' para combatir el ilícito. Pilar fundamental, sí: el que sostiene, sobre todo, la diapositiva de la conferencia.
Porque hay algo entrañable en medir el éxito de una guerra por la cantidad de prefijos telefónicos ubicados. Es como celebrar que uno ya sabe de qué colonia viene el mosquito, mientras el piquete sigue ahí. Rastrear la lada está muy bien; el problema es que el extorsionador no se detiene solo con que le ubiquen el código de área. Falta, digamos, el capítulo donde la llamada deja de llegar.
Y conste que el mérito operativo no se discute: identificar números, cruzar información, armar el rompecabezas es trabajo real, tedioso y necesario. Nadie pide milagros. Lo que raspa es la comunicación triunfalista, esa costumbre tan nuestra de convertir un paso intermedio en portada, de vender el diagnóstico como si fuera la cura. Seiscientas llamadas detectadas es, más que un trofeo, un termómetro: dice menos de lo eficaz que es la autoridad y más de lo cotidiano que se ha vuelto el delito.
El ciudadano, mientras tanto, sigue con el teléfono en la mano y el estómago apretado, aprendiendo por su cuenta el manual de supervivencia: no contestes números raros, no des datos, cuelga. El verdadero sistema antiextorsión de Michoacán, resulta, es el instinto de la gente y el botón de 'rechazar'.
Así que enhorabuena por las seis ladas. Que las enmarquen. Y que la próxima conferencia, ojalá, no nos cuente cuántos prefijos encontraron, sino cuántas familias dejaron de recibir la llamadita. Esa cifra sí valdría el puntero láser.
Imagine la escena épica: la sala de inteligencia, el mapa iluminado, el subsecretario con el puntero láser recorriendo códigos de área como quien desactiva un misil. 'Aquí, señores, la lada del enemigo.' Y el dato, que según la propia dependencia es 'un pilar fundamental' para combatir el ilícito. Pilar fundamental, sí: el que sostiene, sobre todo, la diapositiva de la conferencia.
Porque hay algo entrañable en medir el éxito de una guerra por la cantidad de prefijos telefónicos ubicados. Es como celebrar que uno ya sabe de qué colonia viene el mosquito, mientras el piquete sigue ahí. Rastrear la lada está muy bien; el problema es que el extorsionador no se detiene solo con que le ubiquen el código de área. Falta, digamos, el capítulo donde la llamada deja de llegar.
Y conste que el mérito operativo no se discute: identificar números, cruzar información, armar el rompecabezas es trabajo real, tedioso y necesario. Nadie pide milagros. Lo que raspa es la comunicación triunfalista, esa costumbre tan nuestra de convertir un paso intermedio en portada, de vender el diagnóstico como si fuera la cura. Seiscientas llamadas detectadas es, más que un trofeo, un termómetro: dice menos de lo eficaz que es la autoridad y más de lo cotidiano que se ha vuelto el delito.
El ciudadano, mientras tanto, sigue con el teléfono en la mano y el estómago apretado, aprendiendo por su cuenta el manual de supervivencia: no contestes números raros, no des datos, cuelga. El verdadero sistema antiextorsión de Michoacán, resulta, es el instinto de la gente y el botón de 'rechazar'.
Así que enhorabuena por las seis ladas. Que las enmarquen. Y que la próxima conferencia, ojalá, no nos cuente cuántos prefijos encontraron, sino cuántas familias dejaron de recibir la llamadita. Esa cifra sí valdría el puntero láser.