Ingresar | Crear cuenta

El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 5 de octubre de 2026

El mar pasó a cobrar la renta en Puerto Vallarta y resultó que nadie tenía para el depósito

Tamaño de letra
Puerto Vallarta vivió esta semana la metáfora más literal de su temporada: el dinero no alcanza ni para la gente ni para el agua, y los dos vinieron a cobrar al mismo tiempo.

Por el lado terrestre, los trabajadores eventuales del Ayuntamiento denunciaron que llevan sin cobrar desde la quincena del 30 de septiembre, sin que nadie les explique el porqué ni el cuándo. Y aquí viene lo verdaderamente tragicómico: por miedo a que los den de baja, prefieren no protestar. Es decir, el silencio se volvió requisito para conservar un empleo que, por lo visto, tampoco paga. El contexto es que el Cabildo aprobó recortar la nómina, y los eventuales temen ser el método elegido para adelgazarla: que renuncien por hartazgo o que simplemente dejen de presentarse. Un despido sin despedir, un ahorro sin firmar. Elegante, si no fuera porque hay familias de por medio.

Pero mientras el municipio le apretaba la quincena a su propia gente, el mar decidió que él sí iba a cobrar, y de contado. Los remanentes del huracán Rachel levantaron un oleaje que se comió literalmente la costa. En Playa de Oro, el agua erosionó cimientos y desplazó trabes y columnas de locales comerciales; los comerciantes tuvieron que evacuar sus pertenencias con apoyo de salvamento acuático. En el hotel Costa Sur, Protección Civil ordenó restringir zonas y evacuar una torre completa a la espera de un dictamen estructural, luego de que una barda, unas escaleras a la playa y secciones recreativas colapsaran con un estruendo. Y en el condominio Punta Paraíso, en San Pancho, dos torres quedaron prácticamente suspendidas sobre sus pilotes después de que el oleaje se llevara el terreno que las sostenía, dejando un socavón de cuatro metros. Trece turistas evacuados, inmueble clausurado, y el Pacífico brindando frente a su obra.

La foto del momento: el océano demoliéndose la postal turística mientras, tierra adentro, el Ayuntamiento le pide a sus eventuales que aguanten calladitos. En Vallarta esta semana nadie pagó y nadie avisó —ni el municipio a sus trabajadores, ni el mar a los hoteleros—, con la diferencia de que al mar nadie lo va a poder correr ni descontarle de la nómina. Bienvenidos al paraíso: el oleaje bravo, bandera roja en todas las playas, y la cartera igual de vacía que las habitaciones de planta baja que ya se inundaron.