Ingresar | Crear cuenta

El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 6 de octubre de 2026

Puerto Vallarta: no hay papel en la presidencia, pero el DIF estrena subdirectoras

Tamaño de letra
Puerto Vallarta presume playa, atardeceres y, últimamente, una administración con imaginación financiera envidiable. El Ayuntamiento que encabeza Luis Ernesto Munguía atraviesa una crisis de recursos tan profunda que, según reportes, en la propia presidencia municipal llegó a faltar papel higiénico para trabajadores y turistas. El destino turístico más glamoroso del Pacífico, pidiendo que alguien lleve rollo. Difícil competir con esa postal.

La austeridad, sin embargo, es selectiva. Mientras los trabajadores eventuales siguen esperando el pago de la segunda quincena de septiembre —y el alcalde pide paciencia porque el depósito llegará en un par de días—, la regidora Melissa Madero puso sobre la mesa ocho casos en el DIF con ascensos de ensueño. Una funcionaria pasó de auxiliar a subdirectora administrativa, con percepción mensual de 33 mil 803 pesos. Otro, que aún es estudiante y no cuenta con cédula profesional, recorrió cuatro áreas de gobierno hasta aterrizar en la coordinación general, con 27 mil 99 pesos al mes. En un municipio donde faltan insumos, hay quien subió de nivel más rápido que el oleaje de Rachel.

El cuadro se completa con las clínicas del Dr. Tucán, que tenían un presupuesto anual aprobado de 75.2 millones de pesos y terminaron cerrando sus servicios médicos por adeudos a la concesionaria. De la red de salud municipal hoy sobrevive, básicamente, la entrega de lentes. Un gesto casi poético: ya no hay consulta ni medicamento, pero el municipio se asegura de que veas con nitidez el tamaño del recorte.

Sumemos: no hay para la nómina eventual, no hay para las clínicas, no hay —por momentos— ni para el papel, pero sí hubo para mover el organigrama del DIF hacia arriba. En Vallarta el gasto no se recorta, se reubica. Y curiosamente siempre se reubica hacia los escritorios con mejor vista.

Que quede claro: cada peso de un ascenso puede estar en regla, y faltan datos para decir otra cosa. Pero el contraste habla solo. Un ayuntamiento que le pide paciencia a quien gana por quincena, mientras firma subdirecciones de 33 mil al mes, no tiene un problema de presupuesto: tiene un problema de prioridades. Y de papel, también.