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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Guanajuato • Digest • 6 de octubre de 2026

El Cervantino reparte exorcismos, Trejo reparte medallas y Celaya le manda flores a los camiones chinos

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Octubre aterrizó en Guanajuato con su clásica doble vida: por un lado el Festival Internacional Cervantino y sus más de tres mil artistas haciendo cantar al respetable con polkas, huapangos y acróbatas colgados de los 86 peldaños de la Universidad; por el otro, la realidad, que también hace malabares, pero sin red y sin aplausos.

Arranquemos por lo paranormal. Mientras la capital presumía la Fiesta del Espíritu, la policía municipal detuvo a dos caballeros que juraban no andar en la peda ni en malos pasos: estaban, según su propia versión, poseídos por el demonio y repartían golpes y mentadas en su noble calidad de soldados del infierno. Uno comprende la confusión del público: en pleno Cervantino, entre tanto performance de vanguardia, distinguir a un endemoniado de una pieza de teatro experimental se volvió cuestión de fe. La diferencia fina es que al performance lo ovacionan y al endiablado lo acomodan en barandilla. Guanajuato: la única plaza del orbe donde el exorcismo forma parte, de facto, de la cartelera.

De lo diabólico a lo divino. En San Miguel de Allende, el alcalde Mauricio Trejo bajó del monte con las tablas de la ley y nos reveló el Modelo San Miguel, revelación según la cual el municipio cerró septiembre sin homicidios y, de pasadita, resolvió el agua, la salud, la educación, la vivienda, el campo y el turismo. “San Miguel de Allende está funcionando y funcionando bien”, nos informó, por si alguien dudaba de que el santoral local ya estrena milagro. Falta nomás que lo canonicen antes de que se enfríe la aureola.

En Celaya, mientras tanto, la oposición también monta su obra. El PAN presentó su Contrainforme a dos años de “mentira e incompetencia” morenista, documento riguroso que detecta pendientes en obra pública, movilidad, seguridad y transparencia; es decir, exactamente los mismos rubros que uno jura resolver cuando le toca gobernar y que, misteriosamente, siguen pendientes al cambiar de silla. La memoria municipal es ese órgano que solo funciona cuando uno está en la oposición.

Y hablando de Celaya y de cambiar de opinión con elegancia: el municipio ahora analiza ya no comprarle a China los 300 camiones eléctricos y mejor encargárselos a fabricantes mexicanos, además de fundar su propia constructora municipal. Qué bonito es el nacionalismo cuando llega justo a tiempo para la foto. Uno aplaude el “compra lo hecho en México”; solo esperamos que la epifanía patriótica no haya dependido de cuál cotización salió más barata esta quincena.

La naturaleza tampoco quiso quedarse fuera del programa. Los especialistas anticipan lluvias recurrentes y hasta la posible formación de dos ciclones, uno por el Pacífico y otro por el Atlántico, como si al estado le hubieran agendado doble función. En Celaya, por si los ciclones fueran poco, apareció espuma en las alcantarillas de Ciudad Industrial; Protección Civil se apresuró a tranquilizarnos: no es tóxica, solo no sabemos de dónde salió ni quién la echó. Respiramos aliviados, porque nada da más paz que una espuma misteriosa pero certificadamente inofensiva.

En el renglón económico, el Monte de Piedad reabre en Guanajuato con 45 días sin intereses, refrendo adicional y descuentos según el historial del cliente. El timing es de artista: justo cuando el Cervantino nos recuerda que la cultura es gratis pero el transporte, la cena y el estacionamiento no. A propósito, ya circula una guía para vivir la Fiesta del Espíritu con 300 pesos —ida, vuelta desde León, algo de comer y eventos gratuitos—, manual de supervivencia que demuestra que en Guanajuato el espíritu se alimenta de aire y buena actitud, porque de lo demás no alcanza.

Cierre con moraleja: entre endemoniados, alcaldes iluminados, contrainformes, camiones patrióticos, ciclones gemelos y espuma anónima, el verdadero espectáculo del Cervantino sigue estando, como siempre, en la calle. Cómprese sus 300 pesos, encomiéndese a la Madre Santísima de la Luz —que para algo la coronaron hace 124 años— y disfrute. Total, si algo le sale poseído, ya sabe: hay servicio de barandilla las 24 horas.