El Modelo San Miguel: manual para gobernar un municipio y, de pasada, administrar un milagro
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San Miguel de Allende cerró septiembre sin homicidios, y su presidente municipal, Mauricio Trejo, se encargó de que nadie en el estado se enterara por casualidad. El dato, que es genuinamente bueno y digno de celebración, llegó envuelto en una marca registrada: el Modelo San Miguel, concepto de gobierno que, según su autor, no solo explica la seguridad, sino también el agua, la salud, la educación, el campo, la vivienda, el turismo, los servicios públicos y la infraestructura. Prácticamente la tabla periódica del buen gobierno.
“San Miguel de Allende está funcionando y funcionando bien”, declaró el alcalde, con esa modestia que caracteriza a quien ya se vio en una boleta de más arriba. Y agregó la frase que debería ir bordada en el escudo municipal: “Esto no se trata de informar nada más de un año; se trata de la diferencia que hemos hecho”. Traducción libre: no me midan por el informe, mídanme por la leyenda.
Nada que reprochar a un municipio que vive del turismo por cuidar su imagen; faltaba más. El problema del Modelo es su tendencia a crecer: hoy explica la ausencia de homicidios, mañana explicará el buen clima, la afluencia de bodas y quizá el precio del aguacate. Cuando un gobierno encuentra una frase que funciona, la usa para todo, igual que el orégano.
Ojalá el Modelo San Miguel resulte exportable al resto de Guanajuato, donde esta misma semana hubo ataques en moto, machetazos, un ciclista baleado y hasta una Alerta Amber. Porque si de verdad existe una receta que sirve para el agua, la salud y la seguridad al mismo tiempo, sería un pecado reservarla solo para el pueblo mágico. Que la patenten, eso sí, antes de que algún municipio vecino la copie y la presente como propia en su próximo informe. Al fin y al cabo, en política, el plagio también se llama continuidad.
“San Miguel de Allende está funcionando y funcionando bien”, declaró el alcalde, con esa modestia que caracteriza a quien ya se vio en una boleta de más arriba. Y agregó la frase que debería ir bordada en el escudo municipal: “Esto no se trata de informar nada más de un año; se trata de la diferencia que hemos hecho”. Traducción libre: no me midan por el informe, mídanme por la leyenda.
Nada que reprochar a un municipio que vive del turismo por cuidar su imagen; faltaba más. El problema del Modelo es su tendencia a crecer: hoy explica la ausencia de homicidios, mañana explicará el buen clima, la afluencia de bodas y quizá el precio del aguacate. Cuando un gobierno encuentra una frase que funciona, la usa para todo, igual que el orégano.
Ojalá el Modelo San Miguel resulte exportable al resto de Guanajuato, donde esta misma semana hubo ataques en moto, machetazos, un ciclista baleado y hasta una Alerta Amber. Porque si de verdad existe una receta que sirve para el agua, la salud y la seguridad al mismo tiempo, sería un pecado reservarla solo para el pueblo mágico. Que la patenten, eso sí, antes de que algún municipio vecino la copie y la presente como propia en su próximo informe. Al fin y al cabo, en política, el plagio también se llama continuidad.