Ingresar | Crear cuenta

El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Michoacán • Nota • 6 de octubre de 2026

El perro, el arma y la cajuela: así se respondió primero en Zamora

Tamaño de letra
En el catálogo de frases que inspiran confianza, "primeros respondientes" ocupaba un lugar de honor. Evoca a gente que corre hacia el peligro cuando los demás corren al revés. Por eso duele un poco el reporte de la Fiscalía General del Estado: cuatro policías municipales de Zamora, que llegaron justamente como primeros respondientes a un bar baleado en la colonia Las Fuentes, hoy están detenidos porque en su patrulla aparecieron pertenencias del establecimiento, un arma y un perro.

Detengámonos en el perro, porque el perro lo cambia todo. Uno puede, con mucha imaginación y poca vergüenza, construirse la película de alguien que "resguarda" objetos de valor "para que no se pierdan". Es una mentira vieja, pero existe. Lo que ya no tiene libreto es el animal. ¿Bajo qué categoría del inventario entra un lomito? ¿Evidencia? ¿Resguardo? ¿Adopción exprés con patrulla incluida? La escena invita a imaginar a cuatro uniformados discutiendo, a media madrugada, quién se lo queda, como si en lugar de procesar una tragedia estuvieran repartiendo la bolsa de una posada.

La FGE los investiga por robo calificado grave y ejercicio ilícito del servicio público, que es la manera legal de decir que el que debía cuidar la escena se sirvió de ella. Y ese es el verdadero golpe para Zamora, una ciudad que esta misma semana lloró a las víctimas de aquel ataque. Porque el vecino promedio ya había hecho las paces con la idea de que la patrulla a veces tarda. Lo que no había contemplado es que, cuando por fin llega, pueda irse con más cosas de las que había en la mesa.

Conviene no generalizar: cuatro no son toda la corporación, y la propia Fiscalía fue la que actuó. Pero la confianza es un cristal que no se rompe parejo; basta una patrulla con perro a bordo para que toda la ciudad mire con sospecha a la siguiente que pase. La proximidad social, ese concepto tan citado en los discursos, se construye a base de años y se desarma en una sola cajuela.

Queda, al menos, una pregunta de utilidad pública que las autoridades podrían responder para tranquilidad de todos: ¿dónde está el perro? Porque si de esta historia tiene que salir alguien a salvo, que sea el único que llegó a ese bar sin elegir estar ahí. Ojalá el reporte final incluya un renglón que diga "entregado a un hogar". Sería, por lo menos, el primer rescate bien hecho de toda la noche.