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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Ciudad de México • Nota • 6 de octubre de 2026

¿Hubo o no hubo federales? El misterio de la primera piedra que nadie puso pero todos vieron

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Pocas cosas unen tanto a los mexicanos como una buena confusión institucional, y esta semana nos regalaron una de antología. En Querétaro se colocó la primera piedra de una Academia Internacional de Capacitación Policial con participación de Estados Unidos. Hasta ahí, un evento con cascos, moños y palas doradas. El problema empezó cuando la presidenta dijo, desde la mañanera, que aquello "no se entiende": que en la colocación no participaron ni la Cancillería, ni la Defensa, ni el Gabinete de Seguridad, pese a que la academia habla de capacitación en drogas, armas y dinero ilícito.

Y entonces arrancó el clásico nacional: el teléfono descompuesto de alto nivel. La presidenta pidió que la SRE llamara al gobernador y al embajador a que explicaran. La Cancillería, al rato, admitió que sí había sido notificada de la visita del embajador. El gobierno de Querétaro remató mostrando una carta —en poder de la prensa— donde avisaba que la cosa tendría "efectos protocolarios". Y, para que no faltara nadie en la foto del desconcierto, resultó que en el evento sí hubo presencia de fuerzas de seguridad federales. O sea: nadie sabía, pero todos estaban invitados; no se avisó, pero hay carta; no fueron los federales, pero ahí salen en la foto.

Es el tipo de misterio que ni la novela negra se atreve a escribir porque sonaría inverosímil. Un acto público, con primera piedra, prensa, embajador y gobernador, y aun así la pregunta más elemental —¿quién sabía?— tiene cuatro respuestas distintas según a quién le preguntes y a qué hora. La primera piedra ya está puesta; lo que sigue sin cimientos es la versión oficial.

Lo verdaderamente entrañable es imaginar la logística. Alguien rentó sillas, imprimió lonas, consiguió el casco del embajador, coordinó al cuerpo de seguridad federal que supuestamente nadie coordinó y organizó un protocolo que, según medio gobierno, no existió. En este país somos capaces de montar un evento internacional completo por accidente, como quien tropieza y cae parado justo en una ceremonia diplomática.

Mientras los despachos se mandan cartas aclaratorias entre sí —la Cancillería a la presidencia, Querétaro a la Cancillería, todos a la prensa—, el ciudadano de a pie contempla el espectáculo con la serenidad del que ya vio esta película. Porque al final la famosa academia capacitará policías en el combate al crimen organizado, un tema delicadísimo que requiere coordinación milimétrica entre niveles de gobierno. Y lo primero que coordinaron fue no ponerse de acuerdo en si se habían puesto de acuerdo.

Quedamos a la espera de la segunda piedra. Ojalá esa sí la vea alguien. O mejor: ojalá todos digan haberla visto y, aun así, nadie sepa quién la cargó.