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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Guanajuato Nota 28 de junio de 2026

Un oficio para no morir: el bebé de Abasolo y la salud que se pide por escrito

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Un oficio para no morir: el bebé de Abasolo y la salud que se pide por escrito
Hay trámites que retratan a un estado entero, y el de esta semana en Abasolo es para enmarcar. Juan Luis Molina, padre de un bebé de apenas cuatro días de nacido, tuvo que redactar un oficio para suplicar el traslado urgente de su hijo al Hospital Materno Infantil de Irapuato. El pequeño está en el Hospital Comunitario de Abasolo porque en el IMSS —institución de la que es derechohabiente— al parecer no había cama disponible. Y su vida, según el propio padre, está en riesgo.

Detengámonos en la imagen: un papá, con un recién nacido en condición crítica, sentado a redactar un documento formal, con sus "por medio del presente" y su sello, para que el sistema de salud haga lo que se supone que hace por default. "Cada minuto es vital para preservar su vida e integridad", escribió. Mientras tanto, la maquinaria que debería moverse sola exige, como siempre, papel de por medio. En Guanajuato hasta la urgencia tiene que formarse en ventanilla.

Lo más revelador es la petición final del padre: que la atención no se le condicione, niegue ni limite por el hecho de que el bebé sea derechohabiente del IMSS. Léase de nuevo, porque es brutal: tuvo que pedir expresamente que no le nieguen el servicio al que tiene derecho. No está pidiendo un favor, ni un privilegio, ni una excepción; está pidiendo lo mínimo, y aun así tiene que pedirlo por escrito y en tono de súplica. Esa es la altura del listón en el que nos acostumbraron a saltar.

Nos pasamos el año escuchando que Guanajuato es líder nacional en infraestructura carretera, que tenemos programas con nombres preciosos para fortalecer el tejido social y que la economía vuela con miles de empresas registradas. Todo muy presumible. Pero un estado se mide de verdad cuando un bebé de cuatro días necesita una cama y la respuesta es "no hay". Las cifras macro no caben en una incubadora.

Ojalá este caso se resuelva rápido y bien, y que el oficio del señor Molina quede como una anécdota y no como una lápida burocrática. Pero conviene guardarlo en la memoria colectiva, porque resume la enfermedad de fondo: aquí la salud, demasiadas veces, no depende de tu derecho sino de tu insistencia, de a quién conozcas o de qué tan buena letra tengas. Y eso, en pleno 2026, no es un tema de percepción. Es un tema de cama.