Llueve sobre mojado: la ciudad se hunde y los diputados nadan de pecho
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Hay días en que Nuevo León despierta con dos certezas inquebrantables: que va a llover y que algún diputado va a cambiarse de partido antes de la comida. Este lunes cumplió las dos con holgura y hasta pidió tiempo extra.
Empecemos por abajo, literalmente. En San Nicolás, un bache se comió —con todo y dignidad municipal— a un camión recolector de basura que pasaba haciendo su trabajo. El agujero, que claramente tenía hambre y buen gusto, atrapó a la unidad justo cuando recogía los desechos de la colonia. Más al norte, sobre Sendero Divisorio, otro cráter de proporciones bíblicas ponchó más de veinte vehículos en fila, como si cobrara peaje. Uno empieza a sospechar que los baches regios ya no son fallas del pavimento: son fauna local con derechos adquiridos y apetito propio.
La lluvia, por supuesto, no vino sola. Trajo de regalo una barda derrumbada en La Fama, un cuarto caído en el Centro sobre Doctor Coss, un árbol añoso tumbado en la colonia Morelos y —el detalle más tierno— el desplome de parte de la techumbre de un jardín de niños en La Alianza, Escobedo. Nada como mandar a los chiquitos a una escuela que cumple el sueño de toda la primaria: no hay clases porque se cayó el techo.
Y mientras la ciudad se desmoronaba a plazos, las autoridades celebraban que las presas 'respiran'. La Boca llegó al 92.27 por ciento, El Cuchillo al 53.69 y Cerro Prieto, fiel a su carácter, no se movió ni un milímetro. Es el gran contraste regio del otoño: tenemos agua para rato en los embalses y, al mismo tiempo, no podemos cruzar la calle sin cotizar un amortiguador nuevo. Festejamos el almacenamiento hídrico con los pies metidos en él.
Pero si algo fluyó más rápido que el Río San Juan tapando los vados entre Cadereyta y Los Ramones, fue el trasiego de diputados. En una sola sesión —récord que merecería su propio premio estatal— PRI, PAN y MC reconfiguraron por completo el Congreso, sumando legisladores como quien junta estampitas. Morena, por su parte, tuvo que notificar a su dirigencia nacional la fuga de integrantes, en lo que ya parece menos una bancada y más una sala de espera con puerta giratoria. Mario Soto, tras once años de militancia morenista, agarró sus cosas y se mudó a Movimiento Ciudadano, no sin antes diagnosticar que su ex partido 'no tiene proyecto de estado' y 'vive en guerra interna'. Qué buen momento para notarlo: justo al salir.
El telón de fondo de esta coreografía es el arranque oficial del proceso electoral rumbo al 6 de junio de 2027, cuando se renovarán la gubernatura, 51 alcaldías, 42 diputaciones locales y 14 federales. El IEEPCNL ya puso fechas —hasta el 13 de diciembre para registrar coaliciones— y los protagonistas tienen un aire a reposición de 2021: el mismo elenco, distinto peinado. Morena designó a Clara Luz Flores como su coordinadora de la 'Defensa de la Transformación', y la reacción no se hizo esperar: Tatiana Clouthier no solo rechazó sumarse —'el equipo decidió que no quiere participar', dijo con la calidez de un acta notarial— sino que lanzó su propio proyecto para la gubernatura. Mientras tanto, el PT perfila a Jesús Elizondo y hasta pide que lo midan en encuesta frente a Clara Luz, porque nada grita unidad como exigir un sondeo antes del primer café.
En el otro extremo del universo emocional, el gobernador Samuel García encabezó la entrega del Premio Estatal de Turismo 2026. Nada como reconocer el potencial turístico del estado el mismo día en que la principal atracción era ver flotar un bote de basura. Vengan a Nuevo León: experiencias acuáticas inesperadas en cada esquina, sin costo adicional.
Y, como siempre, los que de verdad ganaron fueron los vendedores de caldo de res, champurrado, paraguas e impermeables, únicos economistas que entendieron el clima antes que nadie. También merecen un aplauso Catalina y Alan, dos chavitos de ocho años que juegan ajedrez con una concentración que ya quisieran los grandes que mueven piezas en el Congreso. La diferencia es que ellos sí saben que un mal movimiento se paga, y que nadie los deja cambiar de color a media partida.
Llueve sobre mojado. Y en Nuevo León lo único que se mantiene firme es nuestra capacidad de hundirnos con estilo.
Empecemos por abajo, literalmente. En San Nicolás, un bache se comió —con todo y dignidad municipal— a un camión recolector de basura que pasaba haciendo su trabajo. El agujero, que claramente tenía hambre y buen gusto, atrapó a la unidad justo cuando recogía los desechos de la colonia. Más al norte, sobre Sendero Divisorio, otro cráter de proporciones bíblicas ponchó más de veinte vehículos en fila, como si cobrara peaje. Uno empieza a sospechar que los baches regios ya no son fallas del pavimento: son fauna local con derechos adquiridos y apetito propio.
La lluvia, por supuesto, no vino sola. Trajo de regalo una barda derrumbada en La Fama, un cuarto caído en el Centro sobre Doctor Coss, un árbol añoso tumbado en la colonia Morelos y —el detalle más tierno— el desplome de parte de la techumbre de un jardín de niños en La Alianza, Escobedo. Nada como mandar a los chiquitos a una escuela que cumple el sueño de toda la primaria: no hay clases porque se cayó el techo.
Y mientras la ciudad se desmoronaba a plazos, las autoridades celebraban que las presas 'respiran'. La Boca llegó al 92.27 por ciento, El Cuchillo al 53.69 y Cerro Prieto, fiel a su carácter, no se movió ni un milímetro. Es el gran contraste regio del otoño: tenemos agua para rato en los embalses y, al mismo tiempo, no podemos cruzar la calle sin cotizar un amortiguador nuevo. Festejamos el almacenamiento hídrico con los pies metidos en él.
Pero si algo fluyó más rápido que el Río San Juan tapando los vados entre Cadereyta y Los Ramones, fue el trasiego de diputados. En una sola sesión —récord que merecería su propio premio estatal— PRI, PAN y MC reconfiguraron por completo el Congreso, sumando legisladores como quien junta estampitas. Morena, por su parte, tuvo que notificar a su dirigencia nacional la fuga de integrantes, en lo que ya parece menos una bancada y más una sala de espera con puerta giratoria. Mario Soto, tras once años de militancia morenista, agarró sus cosas y se mudó a Movimiento Ciudadano, no sin antes diagnosticar que su ex partido 'no tiene proyecto de estado' y 'vive en guerra interna'. Qué buen momento para notarlo: justo al salir.
El telón de fondo de esta coreografía es el arranque oficial del proceso electoral rumbo al 6 de junio de 2027, cuando se renovarán la gubernatura, 51 alcaldías, 42 diputaciones locales y 14 federales. El IEEPCNL ya puso fechas —hasta el 13 de diciembre para registrar coaliciones— y los protagonistas tienen un aire a reposición de 2021: el mismo elenco, distinto peinado. Morena designó a Clara Luz Flores como su coordinadora de la 'Defensa de la Transformación', y la reacción no se hizo esperar: Tatiana Clouthier no solo rechazó sumarse —'el equipo decidió que no quiere participar', dijo con la calidez de un acta notarial— sino que lanzó su propio proyecto para la gubernatura. Mientras tanto, el PT perfila a Jesús Elizondo y hasta pide que lo midan en encuesta frente a Clara Luz, porque nada grita unidad como exigir un sondeo antes del primer café.
En el otro extremo del universo emocional, el gobernador Samuel García encabezó la entrega del Premio Estatal de Turismo 2026. Nada como reconocer el potencial turístico del estado el mismo día en que la principal atracción era ver flotar un bote de basura. Vengan a Nuevo León: experiencias acuáticas inesperadas en cada esquina, sin costo adicional.
Y, como siempre, los que de verdad ganaron fueron los vendedores de caldo de res, champurrado, paraguas e impermeables, únicos economistas que entendieron el clima antes que nadie. También merecen un aplauso Catalina y Alan, dos chavitos de ocho años que juegan ajedrez con una concentración que ya quisieran los grandes que mueven piezas en el Congreso. La diferencia es que ellos sí saben que un mal movimiento se paga, y que nadie los deja cambiar de color a media partida.
Llueve sobre mojado. Y en Nuevo León lo único que se mantiene firme es nuestra capacidad de hundirnos con estilo.