El bache regio evoluciona: ahora viene con dieta a base de camión de basura
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Hay avances tecnológicos que uno no pide pero que la ciudad entrega gratis. El más reciente: baches tan ambiciosos que ya no se conforman con una llanta, ahora aspiran a vehículos completos.
En el sector Residencial San Nicolás, un camión recolector de basura quedó varado luego de que una de sus partes se atascara en un bache mientras realizaba, con toda nobleza, sus labores de recolección. Léase bien: la unidad que se dedica a tragarse los desperdicios de la colonia terminó, ella misma, atorada en un hoyo. Hay poesía en eso. El cazador cazado. El que recoge, recogido.
Como si la metrópoli necesitara una segunda opinión, sobre la avenida Sendero Divisorio apareció un mega bache que ponchó más de veinte vehículos en cadena, uno tras otro, como boliche inverso. Ahí la autoridad acudió a tapar el desperfecto para evitar que más automovilistas donaran su suspensión a la causa, aunque ya con la caravana de rines doblados formada afuera como sala de espera de taller.
El villano, naturalmente, es la lluvia: las fuertes precipitaciones de las últimas horas reblandecieron el pavimento y abrieron estos portales a otra dimensión. Pero conviene recordar que el agua solo revela lo que ya estaba cansado. El bache no nació el domingo en la noche; el bache llevaba tiempo ahí, ahorrando para su gran golpe.
Lo cierto es que el regio ya desarrolló un sexto sentido: maneja esquivando cráteres como si jugara un videojuego sin créditos extra, y aún así, de vez en cuando, el pavimento cobra factura. Mientras tanto, los baches de Nuevo León siguen escalando de categoría. Primero fue la bicicleta, luego el coche compacto, hoy el camión de tonelada y media. A este paso, el próximo boletín no será de Protección Civil sino del zoológico: 'avistan ejemplar adulto de socavón en etapa reproductiva'. Traigan asfalto. O al menos una cerca.
En el sector Residencial San Nicolás, un camión recolector de basura quedó varado luego de que una de sus partes se atascara en un bache mientras realizaba, con toda nobleza, sus labores de recolección. Léase bien: la unidad que se dedica a tragarse los desperdicios de la colonia terminó, ella misma, atorada en un hoyo. Hay poesía en eso. El cazador cazado. El que recoge, recogido.
Como si la metrópoli necesitara una segunda opinión, sobre la avenida Sendero Divisorio apareció un mega bache que ponchó más de veinte vehículos en cadena, uno tras otro, como boliche inverso. Ahí la autoridad acudió a tapar el desperfecto para evitar que más automovilistas donaran su suspensión a la causa, aunque ya con la caravana de rines doblados formada afuera como sala de espera de taller.
El villano, naturalmente, es la lluvia: las fuertes precipitaciones de las últimas horas reblandecieron el pavimento y abrieron estos portales a otra dimensión. Pero conviene recordar que el agua solo revela lo que ya estaba cansado. El bache no nació el domingo en la noche; el bache llevaba tiempo ahí, ahorrando para su gran golpe.
Lo cierto es que el regio ya desarrolló un sexto sentido: maneja esquivando cráteres como si jugara un videojuego sin créditos extra, y aún así, de vez en cuando, el pavimento cobra factura. Mientras tanto, los baches de Nuevo León siguen escalando de categoría. Primero fue la bicicleta, luego el coche compacto, hoy el camión de tonelada y media. A este paso, el próximo boletín no será de Protección Civil sino del zoológico: 'avistan ejemplar adulto de socavón en etapa reproductiva'. Traigan asfalto. O al menos una cerca.