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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Chihuahua • Nota • 7 de octubre de 2026

Transparencia a dedo: Morena estrena democracia interna por designación

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Pocas palabras cargan hoy tanto peso muerto como “transparencia”. Esta semana, Morena nos dio una clase magistral del concepto. El partido anunció a su coordinadora de la Defensa de la Transformación en Ciudad Juárez, y lo hizo mediante el método participativo por excelencia: una designación desde la Comisión Nacional de Elecciones, con sede en la Ciudad de México, a cómoda distancia de cualquier juarense que quisiera opinar.

Lo hermoso no fue la designación, sino el coro que vino después. El coordinador estatal se apresuró a felicitar a la designada y a llamar a la “unidad, la organización y el trabajo en equipo”. Una delegada federal certificó que el proceso había sido transparente y que la elegida tiene, entre otros atributos, “amor al pueblo”. Y el senador Juan Carlos Loera —fiel a su costumbre— pidió reglas claras, encuestas creíbles y democracia interna, no vaya a ser que la militancia se desanime.

Aquí es donde uno se talla los ojos. Porque si todos coinciden en que urge democracia interna, encuestas y reglas claras… ¿no será justamente porque el método estrella fue nombrar a alguien desde la capital? El llamado a la transparencia, cuando llega después de la designación, tiene el mismo efecto que pedir el menú cuando ya te sirvieron el plato: muy educado, pero llegó tarde.

En El Destiempo no cuestionamos a la designada; faltaría más. Cuestionamos la coreografía: el acto de nombrar desde arriba y, en la misma respiración, jurar que fue el pueblo quien decidió. Es un número de contorsionismo digno del Festival Internacional: con una mano se baja la línea y con la otra se aplaude la autonomía.

Lo mejor es que esto apenas calienta motores rumbo a 2027. Si así se vive una coordinación, no queremos ni imaginar las candidaturas: habrá más “encuestas creíbles” que votantes, y más llamados a la unidad que militantes dispuestos a creerlos. Mientras tanto, los demás partidos observan en silencio, quizá porque recuerdan que ellos inventaron el dedazo y Morena apenas le puso filtro de cuarta transformación.

Que quede claro, por si la transparencia no alcanzó: en Chihuahua la democracia interna goza de cabal salud. Tan buena, que la deciden unos cuantos en una oficina a mil quinientos kilómetros y luego nos preguntan si estamos de acuerdo. Y nosotros, cómo no, de acuerdísimo.