El alto: ese adorno vial que en Chihuahua nadie usa
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Si algún arqueólogo del futuro excava las esquinas de Chihuahua, encontrará unos extraños discos rojos con la palabra ALTO y concluirá que fueron objetos decorativos de una civilización que los ignoraba por completo. Porque esta semana, otra vez, el cruce de la Décima y Nueva España nos regaló su clásico: un Versa que —según el reporte— se saltó el alto, una CR-V que pasaba por ahí, dos juegos de bolsas de aire desplegadas y, milagrosamente, ningún lesionado de gravedad.
Lo verdaderamente notable no fue el choque, sino su cobertura. El mismo par de coches arrugados apareció fotografiado en tres periódicos distintos, como si fuera estreno de cine. Nunca una intersección capitalina había tenido tanta prensa. Si el cruce cobrara regalías por aparición mediática, ya habría pavimentado sus propios baches.
Pero la capital no tiene el monopolio del volantazo. En Juárez, una conductora alcanzó una proeza física digna de estudio: impactarse contra un tráiler que estaba detenido. Según Vialidad, iba distraída con el celular. Es decir, el único vehículo quieto en toda la avenida y aun así lo encontró. Hay un tipo de puntería que no se enseña: se trae de nacimiento.
El muestrario de la semana se completa con un Cherokee contra una moto en Cumbres Sur —tres lesionados—, un carambolazo de tres autos bajo el Puente del Trébol en Juárez y, en Delicias, una maniobra para incorporarse a la avenida que terminó en 13 mil pesos de hojalatería. El denominador común tiene nombre y apellido: prisa y pantalla.
En El Destiempo proponemos aceptar la realidad. Quitemos los altos, que a nadie engañan, y pongamos letreros honestos: “Aquí rece lo que pueda”. Instalemos en cada esquina un fotógrafo de planta, ya que de todas formas va a haber material. Y declaremos al celular al volante lo que es: el copiloto más caro del estado, el que nunca maneja pero siempre choca.
Porque mientras el alto siga siendo una sugerencia y el teléfono una prioridad, las esquinas de Chihuahua seguirán produciendo lo único que no está en crisis: fierros retorcidos y notas para el periódico. Al menos algo rinde al cien.
Lo verdaderamente notable no fue el choque, sino su cobertura. El mismo par de coches arrugados apareció fotografiado en tres periódicos distintos, como si fuera estreno de cine. Nunca una intersección capitalina había tenido tanta prensa. Si el cruce cobrara regalías por aparición mediática, ya habría pavimentado sus propios baches.
Pero la capital no tiene el monopolio del volantazo. En Juárez, una conductora alcanzó una proeza física digna de estudio: impactarse contra un tráiler que estaba detenido. Según Vialidad, iba distraída con el celular. Es decir, el único vehículo quieto en toda la avenida y aun así lo encontró. Hay un tipo de puntería que no se enseña: se trae de nacimiento.
El muestrario de la semana se completa con un Cherokee contra una moto en Cumbres Sur —tres lesionados—, un carambolazo de tres autos bajo el Puente del Trébol en Juárez y, en Delicias, una maniobra para incorporarse a la avenida que terminó en 13 mil pesos de hojalatería. El denominador común tiene nombre y apellido: prisa y pantalla.
En El Destiempo proponemos aceptar la realidad. Quitemos los altos, que a nadie engañan, y pongamos letreros honestos: “Aquí rece lo que pueda”. Instalemos en cada esquina un fotógrafo de planta, ya que de todas formas va a haber material. Y declaremos al celular al volante lo que es: el copiloto más caro del estado, el que nunca maneja pero siempre choca.
Porque mientras el alto siga siendo una sugerencia y el teléfono una prioridad, las esquinas de Chihuahua seguirán produciendo lo único que no está en crisis: fierros retorcidos y notas para el periódico. Al menos algo rinde al cien.