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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Guanajuato • Nota • 7 de octubre de 2026

La constructora del gravacero: pavimenta tú, que ellos denuncian

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En Celaya se libra una de esas guerras municipales que no salen en los libros pero explican todo: la batalla por quién tapa los baches y, sobre todo, por quién cobra por taparlos. El alcalde defendió esta semana su constructora municipal, presumiendo que con maquinaria, vehículos y brigadas propias ya atendió ciento sesenta calles con gravacero, y aclaró que las obras mayores seguirán en manos de empresas privadas. Un modelo mixto, pues: lo chico lo hace el municipio, lo grande lo hacen los de siempre.

La oposición no aplaudió. Desde Acción Nacional y la cámara de la construcción calificaron la idea como una ocurrencia que, hasta ahora, no tiene proyecto, ni estudio, ni estructura formal. Es decir: existe el gravacero, existen las calles, existe el anuncio, pero el documento que lo sostiene anda, como tantas cosas en el Bajío, en obra negra. Y por si faltara pimienta, el PAN también anda denunciando presuntos contratos irregulares y presunto nepotismo en el gobierno municipal, con cifras que rondarían el millón de pesos.

La respuesta del alcalde ante los señalamientos fue, hay que reconocerlo, de manual: que la contraloría revisará, que ante la cercanía del proceso electoral 'van a sacar más cosas', y la joya de la corona, que denuncien. Dos palabras que en el servicio público mexicano equivalen a un encogimiento de hombros con sello oficial. Denunciar, por supuesto, es un derecho; pero invitarlo con tanta naturalidad sugiere una confianza serena en la lentitud de los procedimientos. El tiempo de una carpeta de investigación y el tiempo de una campaña no corren al mismo ritmo, y ambos bandos lo saben.

Mientras los políticos se acusan de ocurrencias y de parentescos, el ciudadano de a pie sostiene la única verdad incontestable del asunto: la calle sigue ahí, con o sin estudio técnico, y el gravacero se siente igual bajo la llanta lo haya puesto una brigada municipal o una empresa con contrato. La discusión sobre quién lo echó es fascinante para los partidos; para el que pasa en su motocicleta esquivando el hoyo, es secundaria.

Así que Celaya nos deja la postal completa de la temporada: un alcalde que se registra por Morena sin pedir licencia y jurando que no hará campaña, una oposición que promete sacar más cosas, una contraloría a la que se le encarga el futuro, y de fondo, siempre, el gravacero. Porque en el Bajío los pleitos políticos van y vienen, cambian de siglas y de colores, pero el bache es eterno y la promesa de taparlo, también.