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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Michoacán • Nota • 7 de octubre de 2026

Te doy mi número por si te pierdes

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El PAN de Morelia vivió una de esas semanas en que el enemigo más eficaz está en casa. El partido nombró a David Cortés coordinador rumbo a la elección de 2027, y lo hizo entre señalamientos nada menores de sus propias filas: imposición, derroches, falta de institucionalidad y hasta acusaciones de violencia de género flotando en el ambiente. Un nombramiento que nació, digamos, con mala prensa interna antes de estrenar el cargo.

Pero la puntilla no vino del blanquiazul, sino del otro lado de la cancha. Juan Carlos Barragán, morenista que también aspira a la presidencia municipal de Morelia, aprovechó para felicitar al recién ungido con una ternura de las que dejan marca: "Le voy a dar mi número, por si se pierde por las colonias de Morelia."

Una obra maestra del género. En una sola frase, Barragán insinuó que su rival no conoce la ciudad que pretende gobernar, se colocó a sí mismo como el baqueano experto del territorio y lo hizo todo con la sonrisa del que ofrece una mano. No es un golpe: es asistencia vial. No te ataco, te tiendo un cable por si te extravías entre tu propia feligresía.

Lo delicioso del momento es lo que revela del tablero moreliano rumbo a 2027. Mientras el PAN se desgarra por dentro decidiendo quién manda —con reclamos de imposición incluidos—, la oposición morenista se da el lujo de hacer comedia a costa del adversario, que le está sirviendo el material en charola de plata. Difícil imaginar mejor regalo de campaña que un rival que se estrena entre abucheos de sus propios correligionarios.

David Cortés tendrá que demostrar que conoce las colonias de Morelia mejor que su flamante guía voluntario. Y Barragán, que la geografía electoral no se mide en cuántas calles te sabes de memoria, sino en cuántos votos te abren la puerta. Por lo pronto, el marcador de las burlas lo va ganando el que ni siquiera tuvo que esforzarse: le bastó con ofrecer su teléfono.