'Modelo San Pedro': el manual para que todo México se parezca al municipio más caro del país
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Hay ambiciones modestas y luego está la de presentar un libro titulado "Modelo San Pedro: cambiemos a México desde casa". Lo firma Luis Susarrey, secretario general del municipio, y el plan, en resumen, es que los otros 2,478 municipios del país tomen nota de cómo se hacen las cosas en el municipio más rico de México. Una idea tan generosa como enseñarle a ahorrar a los demás desde la terraza con vista al Chipinque.
El libro, nos cuentan, tiene cinco capítulos y reúne proyectos "actuales y futuros" para que los sampetrinos vivan mejor y, de paso, el modelo se replique a nivel nacional, incluso con atribuciones que hoy los municipios no tienen. Es decir: no solo propone copiar San Pedro, propone cambiar las reglas para que se pueda copiar San Pedro. Ambicioso. Como pedir que todos coman como en San Pedro sin mencionar que primero habría que repartir el ingreso de San Pedro.
Nadie discute que ahí las cosas funcionen. Faltaba más: con esa base gravable, el que no haga bien su trabajo que mejor renuncie. El problema del "modelo" es el pequeño asterisco que ningún capítulo parece incluir: el presupuesto por habitante, la densidad de empresas y el hecho incómodo de que no todos los municipios nacen con alberca. Replicar San Pedro en el resto del país es como recomendar que todos vivan en un fraccionamiento con caseta: maravilloso, siempre que a cada quien le toque uno.
Ojalá el tomo dos venga con el verdadero manual: cómo conseguir el presupuesto de San Pedro teniendo las deudas de todos los demás. Ese sí sería un best seller nacional. Mientras tanto, quedará en la repisa junto a los otros grandes clásicos de la autoayuda municipal: aspiracional, bien encuadernado y difícil de aplicar fuera del fraccionamiento.
El libro, nos cuentan, tiene cinco capítulos y reúne proyectos "actuales y futuros" para que los sampetrinos vivan mejor y, de paso, el modelo se replique a nivel nacional, incluso con atribuciones que hoy los municipios no tienen. Es decir: no solo propone copiar San Pedro, propone cambiar las reglas para que se pueda copiar San Pedro. Ambicioso. Como pedir que todos coman como en San Pedro sin mencionar que primero habría que repartir el ingreso de San Pedro.
Nadie discute que ahí las cosas funcionen. Faltaba más: con esa base gravable, el que no haga bien su trabajo que mejor renuncie. El problema del "modelo" es el pequeño asterisco que ningún capítulo parece incluir: el presupuesto por habitante, la densidad de empresas y el hecho incómodo de que no todos los municipios nacen con alberca. Replicar San Pedro en el resto del país es como recomendar que todos vivan en un fraccionamiento con caseta: maravilloso, siempre que a cada quien le toque uno.
Ojalá el tomo dos venga con el verdadero manual: cómo conseguir el presupuesto de San Pedro teniendo las deudas de todos los demás. Ese sí sería un best seller nacional. Mientras tanto, quedará en la repisa junto a los otros grandes clásicos de la autoayuda municipal: aspiracional, bien encuadernado y difícil de aplicar fuera del fraccionamiento.