Se acabó el Mundial, regresó el agua (la falta de ella)
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Quince días duró el sueño. Guadalajara fue otra vez Perla, anfitriona, hospitalaria, abrazadora de coreanos, checos, congoleños y uruguayos, con más de 185 mil almas pasando por el Estadio y un saldo blanco que sus organizadores presumieron con la dignidad de quien aprobó por los pelos. Cuatro partidos en dos semanas y un día. Y luego, como toda fiesta tapatía, llegó la cruda: el lunes amaneció sin pelota, con el termómetro coqueteando los 30 grados y, sobre todo, sin agua. La crisis del agua volvió puntual, como pariente que solo aparece cuando ya no hay botana.
Los columnistas locales lo resumieron con elegancia: 'Volver, volver a la realidad'. Uno hasta se sentó con Claude —sí, una inteligencia artificial— a analizar los comentarios de cuatro publicaciones del gobernador en X, Instagram, Facebook y TikTok, descubriendo que la ciudadanía está molesta. Para llegar a esa conclusión no se necesitaba algoritmo, bastaba abrir cualquier llave a las tres de la tarde y escuchar el silbido del aire saliendo del grifo. Pero bueno, hasta para constatar la sed ya usamos tecnología de punta.
Mientras tanto, la naturaleza tapatía decidió cobrarse el Mundial a su manera. El arbolado de Guadalajara pierde más de mil ejemplares al año entre lluvias, plagas y falta de espacio, y otros dos mil están en lista de espera para desplomarse. En Puerto Vallarta un árbol mantuvo cerrada la calle 20 de Noviembre durante casi 24 horas, derribando de paso una palmera y una lámpara, en lo que parece la única protesta vegetal organizada del occidente. Parques y Jardines, nos dicen, llegaría 'quizá hasta el lunes'. Esa palabra, 'quizá', debería ir en el escudo de varios municipios.
No todo es tristeza arbórea. Chapala, fiel a su espíritu de no quedarse atrás, se sumó a la fiebre mundialista con una cancha flotante sobre el lago, donde los niños juegan partidos de 15 minutos. Quince minutos: justo lo que duran las ilusiones por estos rumbos. Es un proyecto noble y simpático, aunque uno no puede evitar imaginar el debate metafísico de un niño persiguiendo un balón que se va flotando hacia el horizonte mientras alguien grita '¡déjalo, déjalo, ya viene otro!'.
En materia de fauna, Vallarta nos recordó que el paraíso tiene colmillos. Tras el ataque de un cocodrilo en la playa de un hotel de Marina Vallarta, la postal turística se completa: sol, arena, y un reptil prehistórico que no leyó el folleto del IMCO donde el municipio sale aplaudido por su competitividad urbana, su capacidad de atraer talento y retener inversión. Talento que, ojalá, incluya a alguien que ponga letreros más grandes.
El rubro fraudes tampoco descansó. La Fiscalía acumula 352 denuncias por falsas financieras automotrices que ofrecen autos con enganches bajos, cobran y desaparecen, en una tradición tan jalisciense ya como el tejuino. Y en paralelo, el Gobierno del Estado abrió convocatoria para indemnizar con entre 70 mil y 500 mil pesos a los automovilistas que perdieron su vehículo en los bloqueos de febrero, tras el abatimiento de 'El Mencho'. O sea: por un lado te estafan con un coche que no existe, y por otro el Estado te paga el coche que sí existía pero ardió. Equilibrio cósmico.
A nivel nacional, el columnista que diseccionó el Tren Maya nos dejó la joya de la jornada: un proyecto que nació para comunicar a la Península, terminó administrado por el Ejército, con hoteles, aeropuertos y hasta marca propia de cerveza. 'Las chelas del Bienestar', las bautizó. Brindemos, pues, con lo único que abunda: optimismo embotellado.
Porque eso sí, optimismo no nos falta. En Jalisco ya hacen cuentas alegres con una fábrica de moscas estériles para combatir al gusano barrenador. La esperanza, dicen, viene con letra chiquita: hay fe, pero no milagros. Las moscas ya tienen plan de vuelo; falta que el gusano reciba el memorándum. Igualito que el agua, que sigue sin recibir el suyo.
Los columnistas locales lo resumieron con elegancia: 'Volver, volver a la realidad'. Uno hasta se sentó con Claude —sí, una inteligencia artificial— a analizar los comentarios de cuatro publicaciones del gobernador en X, Instagram, Facebook y TikTok, descubriendo que la ciudadanía está molesta. Para llegar a esa conclusión no se necesitaba algoritmo, bastaba abrir cualquier llave a las tres de la tarde y escuchar el silbido del aire saliendo del grifo. Pero bueno, hasta para constatar la sed ya usamos tecnología de punta.
Mientras tanto, la naturaleza tapatía decidió cobrarse el Mundial a su manera. El arbolado de Guadalajara pierde más de mil ejemplares al año entre lluvias, plagas y falta de espacio, y otros dos mil están en lista de espera para desplomarse. En Puerto Vallarta un árbol mantuvo cerrada la calle 20 de Noviembre durante casi 24 horas, derribando de paso una palmera y una lámpara, en lo que parece la única protesta vegetal organizada del occidente. Parques y Jardines, nos dicen, llegaría 'quizá hasta el lunes'. Esa palabra, 'quizá', debería ir en el escudo de varios municipios.
No todo es tristeza arbórea. Chapala, fiel a su espíritu de no quedarse atrás, se sumó a la fiebre mundialista con una cancha flotante sobre el lago, donde los niños juegan partidos de 15 minutos. Quince minutos: justo lo que duran las ilusiones por estos rumbos. Es un proyecto noble y simpático, aunque uno no puede evitar imaginar el debate metafísico de un niño persiguiendo un balón que se va flotando hacia el horizonte mientras alguien grita '¡déjalo, déjalo, ya viene otro!'.
En materia de fauna, Vallarta nos recordó que el paraíso tiene colmillos. Tras el ataque de un cocodrilo en la playa de un hotel de Marina Vallarta, la postal turística se completa: sol, arena, y un reptil prehistórico que no leyó el folleto del IMCO donde el municipio sale aplaudido por su competitividad urbana, su capacidad de atraer talento y retener inversión. Talento que, ojalá, incluya a alguien que ponga letreros más grandes.
El rubro fraudes tampoco descansó. La Fiscalía acumula 352 denuncias por falsas financieras automotrices que ofrecen autos con enganches bajos, cobran y desaparecen, en una tradición tan jalisciense ya como el tejuino. Y en paralelo, el Gobierno del Estado abrió convocatoria para indemnizar con entre 70 mil y 500 mil pesos a los automovilistas que perdieron su vehículo en los bloqueos de febrero, tras el abatimiento de 'El Mencho'. O sea: por un lado te estafan con un coche que no existe, y por otro el Estado te paga el coche que sí existía pero ardió. Equilibrio cósmico.
A nivel nacional, el columnista que diseccionó el Tren Maya nos dejó la joya de la jornada: un proyecto que nació para comunicar a la Península, terminó administrado por el Ejército, con hoteles, aeropuertos y hasta marca propia de cerveza. 'Las chelas del Bienestar', las bautizó. Brindemos, pues, con lo único que abunda: optimismo embotellado.
Porque eso sí, optimismo no nos falta. En Jalisco ya hacen cuentas alegres con una fábrica de moscas estériles para combatir al gusano barrenador. La esperanza, dicen, viene con letra chiquita: hay fe, pero no milagros. Las moscas ya tienen plan de vuelo; falta que el gusano reciba el memorándum. Igualito que el agua, que sigue sin recibir el suyo.