Te estafan con un coche que no existe; el Estado te paga el que sí ardió
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Hay semanas en que la economía automotriz de Jalisco parece un acertijo zen. Por un lado, la Fiscalía del Estado acumula 352 denuncias penales en el último año contra falsas financieras automotrices: esquemas que ofrecen autos con enganches bajísimos, cobran los pagos y desaparecen con el dinero y el patrimonio de miles de víctimas, en una saga que arrastra desde el fraude masivo de aquella financiera en 2022 y que solo cambia de nombre y de logotipo.
Por el otro lado, la Secretaría de Transporte abrió convocatoria para entregar apoyos de entre 70 mil y hasta 500 mil pesos a taxistas, conductores de plataforma y transportistas cuyos vehículos resultaron dañados durante los bloqueos y hechos violentos de febrero, tras el abatimiento de 'El Mencho'. Es decir: el Estado indemniza el coche que existió y ardió en la calle.
Póngalo en una sola frase y verá la poesía macabra del asunto: en Jalisco te pueden estafar con un automóvil que nunca llegará, y simultáneamente recibir un cheque por el automóvil que sí tenías pero que terminó incendiado en un narcobloqueo. Un ciudadano podría, en teoría, perder dos coches en el mismo año por dos motivos distintos y ninguno por descuido propio. El karma vehicular tapatío es implacable y curiosamente equilibrado.
Lo que ambas historias comparten es un patrimonio ciudadano que se evapora mientras las instituciones corren detrás. Los defraudadores 'continúan modificando sus métodos', dice la nota, lo que en buen español significa que van un paso adelante. Y los apoyos por los bloqueos llegan meses después, con la lentitud burocrática de costumbre y la letra chiquita de cualquier convocatoria.
La moraleja, si es que la hay, cabe en una calcomanía para defensa: en Jalisco, antes de soñar con tu próximo auto, agradece el que todavía tienes estacionado afuera. Revisa que la financiera exista, que la oferta no sea demasiado buena, y reza para que ningún acontecimiento estatal lo convierta en chatarra subsidiada. Manejar por aquí ya no es solo cuestión de gasolina: es deporte extremo de fe.
Por el otro lado, la Secretaría de Transporte abrió convocatoria para entregar apoyos de entre 70 mil y hasta 500 mil pesos a taxistas, conductores de plataforma y transportistas cuyos vehículos resultaron dañados durante los bloqueos y hechos violentos de febrero, tras el abatimiento de 'El Mencho'. Es decir: el Estado indemniza el coche que existió y ardió en la calle.
Póngalo en una sola frase y verá la poesía macabra del asunto: en Jalisco te pueden estafar con un automóvil que nunca llegará, y simultáneamente recibir un cheque por el automóvil que sí tenías pero que terminó incendiado en un narcobloqueo. Un ciudadano podría, en teoría, perder dos coches en el mismo año por dos motivos distintos y ninguno por descuido propio. El karma vehicular tapatío es implacable y curiosamente equilibrado.
Lo que ambas historias comparten es un patrimonio ciudadano que se evapora mientras las instituciones corren detrás. Los defraudadores 'continúan modificando sus métodos', dice la nota, lo que en buen español significa que van un paso adelante. Y los apoyos por los bloqueos llegan meses después, con la lentitud burocrática de costumbre y la letra chiquita de cualquier convocatoria.
La moraleja, si es que la hay, cabe en una calcomanía para defensa: en Jalisco, antes de soñar con tu próximo auto, agradece el que todavía tienes estacionado afuera. Revisa que la financiera exista, que la oferta no sea demasiado buena, y reza para que ningún acontecimiento estatal lo convierta en chatarra subsidiada. Manejar por aquí ya no es solo cuestión de gasolina: es deporte extremo de fe.