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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Guanajuato Nota 29 de junio de 2026

Samantha, profeta del asfalto: el semáforo que cumplió la maldición anunciada

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Samantha, profeta del asfalto: el semáforo que cumplió la maldición anunciada
Existen en este país dos tipos de pronósticos infalibles: que va a llover en pleno desfile y que cualquier semáforo nuevo en una ciudad colonial terminará en tragedia vial. El segundo se cumplió ayer en la capital de Guanajuato con una puntualidad que ya quisieran los trenes suizos. Apenas entraron en operación los nuevos semáforos en la zona de Noria Alta, frente al puente de la Escuela Piloto, en el cruce de Noria Alta-Marfil-Pueblito de Rocha y en las inmediaciones del Auditorio del Estado, lo que era tránsito fluido se transformó —oh, sorpresa para nadie— en un embotellamiento de antología a las 13:20 horas, en medio de un calor descrito por los propios reporteros como infernal.

Lo épico del asunto es que decenas de usuarios en redes lo habían advertido antes de que se encendiera el primer foco rojo. La ciudadanía guanajuatense ha alcanzado un nivel de clarividencia urbana tan avanzado que ya no necesita estudios de movilidad: le basta con olfato y un grupo de Facebook. La tal Samantha, señalada como responsable del proyecto, pasa así a la galería de personajes que prometieron descongestionar y entregaron lo contrario, con la elegancia de quien resuelve un nudo apretándolo más.

Seamos justos: los semáforos, en teoría, ordenan. El problema es ese pequeño detalle llamado realidad, donde tres vialidades que confluyen en una garganta colonial no se arreglan con luces de colores sino con milagros. Por lo pronto, los capitalinos ya saben qué hacer la próxima vez que vean una obra de movilidad anunciada con bombo: rezar, salir media hora antes, y guardar pantallazo de su predicción para presumir, cuando se cumpla, que ellos ya lo sabían. En Guanajuato el futuro no se planea: se profetiza.