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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Guanajuato Nota 29 de junio de 2026

Salamanca, donde el 911 es teatro y la escuela está vacía

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Salamanca, donde el 911 es teatro y la escuela está vacía
Salamanca nos entrega esta semana un retrato sociológico digno de enmarcarse: siete de cada diez llamadas al 911 son falsas. No una de cada diez, no la mitad: el setenta por ciento de quienes marcan al número de emergencias lo hacen para reportar emergencias imaginarias, movilizando patrullas, personal y recursos que harían falta para urgencias de verdad. Las autoridades ya acumulan cinco denuncias contra reincidentes, esos artistas anónimos que han convertido la línea de auxilio en su escenario personal.

Uno se imagina el talento desperdiciado: vecinos capaces de inventar incendios, asaltos y catástrofes con tal nivel de detalle que logran sacar una unidad a la calle. Esa creatividad, bien encauzada, daría guionistas, novelistas, hasta dramaturgos. Pero no. Se gasta en bromas telefónicas mientras la patrulla que pudo salvar a alguien anda persiguiendo un fantasma reportado por aburrimiento.

Y aquí viene el contraste que duele. En esa misma Salamanca, los maestros alzan la voz para alertar sobre deserción escolar, rezago educativo y caída de matrícula, al grado de que ya se fusionan grupos por falta de alumnos al cerrar el ciclo 2025-2026. O sea: hay energía social de sobra para llamar al 911 con cuentos, pero las aulas se vacían. Sobra imaginación para la travesura y falta voluntad para el pupitre. El pueblo encontró tiempo para todo, menos para lo que de verdad sostiene su futuro.

No se trata de criminalizar al bromista ocasional, sino de notar el síntoma: una comunidad que entretiene su ocio saboteando la emergencia ajena y descuidando la educación propia. Si Salamanca pusiera en sus escuelas la misma constancia con que algunos marcan números falsos, tendría matrícula llena y récord nacional. Por ahora, el 911 funciona como termómetro: marca fiebre de aburrimiento crónico. Y eso, lamentablemente, no lo atiende ninguna ambulancia.