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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Chihuahua Nota 30 de junio de 2026

Caballos en cuarentena: la Cabalgata Villista estrena control de aduana pecuaria

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Caballos en cuarentena: la Cabalgata Villista estrena control de aduana pecuaria
Pancho Villa cruzó la frontera a caballo más de una vez sin pedir permiso, pero en 2026 sus herederos ecuestres tendrán que hacer fila en un filtro sanitario. Tal es el nivel de épica que alcanzó la organización de las Jornadas Villistas: este año los caballos que vienen desde Durango deberán guardar 24 horas de observación en la guardarraya de Los Charcos antes de poder pisar Parral, no vaya a ser que entre el contingente se cuele el temido gusano barrenador.

El alcalde explicó que si los animales no acreditan estar libres de la plaga, Parral conseguirá caballos locales, porque la cabalgata —faltaba más— no se cancela ni por una emergencia pecuaria. Es la primera vez que un equino necesita más papeleo para entrar al estado que un primo que viene de visita. Mientras tanto, la maquinaria avanza: 450 pacas reservadas para alimentar a la caballada, el director de Desarrollo Rural jurando que el bienestar animal es prioridad, y un operativo con 90 policías a los que les cancelaron vacaciones y permisos. Todo por la fiesta.

Lo verdaderamente cómico es el contraste de prioridades. A los caballos foráneos los reciben con veterinario, lupa y 24 horas de observación clínica; a los ganaderos de la región, en cambio, los reciben con un comunicado de Durango avisando que la plaga ya está a dos horas de Parral y un consejo de redescubrir la ivermectina, ese antiparasitario salido del suelo que de pronto se volvió el héroe del campo chihuahuense. El sector pecuario pide a gritos una planta de moscas estériles en el norte, pero esa, como buena obra de fondo, 'se verá en el mediano y largo plazo'.

Así que aquí estamos: un estado capaz de montar un protocolo sanitario digno de aeropuerto internacional para que desfilen los caballos, pero que a los becerros del rancho los deja a su suerte con un frasco de desparasitante. Que ruede la cabalgata, que suene La Trakalosa, y que el gusano —el único invitado al que sí le checan la entrada— se quede del otro lado de Los Charcos. Salud, y a observación las 24 horas.