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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Chihuahua Nota 30 de junio de 2026

'No hay poder humano': bomberos descubren la teología del incendio eterno

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'No hay poder humano': bomberos descubren la teología del incendio eterno
Hay frases que definen una época, y Ciudad Juárez encontró la suya en boca de un capitán de bomberos. Tras diez horas peleando contra un incendio descomunal en una recicladora del kilómetro 26 de la carretera a Casas Grandes, el oficial soltó, con una franqueza que merece placa conmemorativa: 'casi puedo asegurar que no hay poder humano que lo pueda extinguir en el momento'. Y se quedó tan tranquilo, porque a veces la única estrategia sensata es reconocer que el fuego ya ganó la primera mitad.

La escena tenía de todo: 25 elementos, tres cisternas, cuatro unidades, una motobomba y un viento que, en lugar de ayudar, se puso del lado de las llamas y avivó la fogata de cartón, plástico y madera acumulados en el predio. La columna de humo se veía desde todos los rumbos de la ciudad, hubo caos vial por las maniobras y, mientras tanto, el aire de Juárez se convirtió en una parrillada involuntaria de residuos industriales.

Pero lo mejor llegó después, cuando Protección Civil anunció que 'revisará los permisos' de la recicladora. Ahí está el corazón del asunto: el inmueble lleva horas convertido en antorcha y apenas vamos a averiguar si tenía papeles en regla. Es el orden cronológico clásico de la prevención mexicana: primero el siniestro, luego la inspección, y si sobra tiempo, el reglamento. Da la impresión de que en este país los permisos se revisan a la luz de las llamas, que para algo iluminan.

Ni modo que culpemos solo a Juárez: el mismo lunes, en la capital, un tráiler perforó una línea de gas en el Complejo Industrial Saucito y hubo que evacuar el lugar antes de que se sumara a la fiesta pirotécnica. El estado entero parece estar haciendo una prueba de estrés sobre su propia inflamabilidad, y los resultados, por ahora, son humeantes. Que descansen los bomberos, que pelearon contra un imposible con honestidad de sobra. Y que alguien, algún día, revise los permisos antes de que vuelva a hacer falta poder humano —o divino— para apagarlos.