Alerta de fe pirata: en León temen comulgar con sacerdote de catálogo
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Hay estafas que duelen en la cartera y estafas que duelen en el alma. La Arquidiócesis de León optó por la segunda al lanzar una advertencia que dejó temblando a la grey: andan sueltos 'falsos sacerdotes', y eso significa que algunos fieles podrían haber recibido sacramentos sin validez eclesiástica. O sea, el peor escenario espiritual: hacer la fila, hincarse, emocionarse y luego enterarse de que el celebrante era un freelance del más allá sin credencial.
El pánico es comprensible. Uno puede sobrevivir a comprar unos tenis 'originales' en el tianguis, pero descubrir que tu boda, tu bautizo o tu primera comunión venían con asterisco es un nivel de devolución que ni con ticket. ¿A quién reclamas? ¿Hay garantía? ¿El gerente de zona está en Roma? En León, tierra donde se factura todo con rigor empresarial, faltaba justamente esto: pedir comprobante de autenticidad antes de persignarse.
Lo cómico —y lo triste— es que la noticia obliga a los fieles a hacer trabajo de detective dominical: revisar sotanas, pedir referencias, googlear ordenaciones. La devoción guanajuatense, que siempre fue de confianza ciega, ahora tendrá que volverse de confianza verificada. Bienvenidos a la era del sacramento con doble factor de autenticación.
Más allá de la broma, el fondo es serio: hay gente jugando con la buena fe de quienes solo querían encomendar a su familia. Y en un estado que presume primer lugar en confianza hospitalaria, resulta que la otra gran institución de confianza también pide pasar lista. Que la advertencia sirva, al menos, para que nadie se quede sin saber si lo que recibió fue una bendición o una membresía vencida.
El pánico es comprensible. Uno puede sobrevivir a comprar unos tenis 'originales' en el tianguis, pero descubrir que tu boda, tu bautizo o tu primera comunión venían con asterisco es un nivel de devolución que ni con ticket. ¿A quién reclamas? ¿Hay garantía? ¿El gerente de zona está en Roma? En León, tierra donde se factura todo con rigor empresarial, faltaba justamente esto: pedir comprobante de autenticidad antes de persignarse.
Lo cómico —y lo triste— es que la noticia obliga a los fieles a hacer trabajo de detective dominical: revisar sotanas, pedir referencias, googlear ordenaciones. La devoción guanajuatense, que siempre fue de confianza ciega, ahora tendrá que volverse de confianza verificada. Bienvenidos a la era del sacramento con doble factor de autenticación.
Más allá de la broma, el fondo es serio: hay gente jugando con la buena fe de quienes solo querían encomendar a su familia. Y en un estado que presume primer lugar en confianza hospitalaria, resulta que la otra gran institución de confianza también pide pasar lista. Que la advertencia sirva, al menos, para que nadie se quede sin saber si lo que recibió fue una bendición o una membresía vencida.