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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Jalisco Digest 1 de julio de 2026

Jalisco pasa a octavos y aprovecha el festejo para olvidar el agua, los cocodrilos y todo lo demás

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Jalisco pasa a octavos y aprovecha el festejo para olvidar el agua, los cocodrilos y todo lo demás
Existe una teoría académica —y no la inventamos nosotros, la firmó un investigador de la UdeG— según la cual la afición mexicana está viviendo una catarsis colectiva: el buen paso del Tri hizo que la percepción de seguridad mejorara y que la ciudadanía, momentáneamente, "olvide" sus problemas. Traducción del jalisciense al jalisciense: pusimos 80 mil personas en la Minerva, coreamos el "¿Y si sí?", y de pasada le dijimos a la realidad que regresara después del 19 de julio, cuando termine el Mundial. Muy conveniente, porque la lista de pendientes que quedó congelada bajo la cornetiza es de las que dan vértigo.

Empecemos por el agua, ese líquido que en Jalisco se administra con la solemnidad de una reliquia. El jefe de Gabinete, Alberto Esquer, presentó la fórmula perfecta para rescatar al SIAPA: la iniciativa privada podrá invertir en tuberías, acueductos y plantas de tratamiento, pero —y aquí la letra chiquita— la rectoría no la toca nadie. Es decir, los empresarios pueden remar, cambiar el motor y achicar el agua del barco, pero el timón se queda en Casa Jalisco. Los invitamos a la fiesta, eso sí, con la condición de que no toquen la rocola. Uno agradece la sinceridad: rara vez un gobierno explica con tanta claridad que quiere el dinero de otros y el control propio.

Mientras se decide quién abre la llave, en Puerto Vallarta la llave ya se abrió sola: vecinos denunciaron que el canal de Los Tules baja aguas negras directito a la playa, en plena franja turística, con un aroma que ningún folleto de "paraíso" menciona. La buena noticia es que SEAPAL presume que su Planta Norte II lleva un 80% de avance en la instalación de un equipo soplador. El chiste se cuenta solo: en Vallarta hay sopladores para el drenaje y para las promesas, y ambos van al 80%.

Y ya que andamos en Vallarta, hablemos de los otros vecinos: los cocodrilos. Cuatro playas amanecieron con bandera morada por presencia de saurios —incluida la desembocadura del Cuale y las playas de dos hoteles de lujo— y el alcalde Luis Ernesto Munguía anunció, muy diligente, que se creará un centro especializado para el monitoreo y manejo de cocodrilos. El detalle incómodo es que el proyecto nace después de que un cocodrilo atacara mortalmente a un turista. En el manual de la administración pública mexicana esto se llama "prevención": prevenimos el siguiente accidente estudiando cuidadosamente el anterior. El cocodrilo, por su parte, ni firmó convenio ni pidió permiso; simplemente hizo lo que lleva millones de años haciendo, que es más antigüedad que cualquier funcionario del ayuntamiento.

Hablando de ausencias, la joya de la corona vallartense fue la instalación del Consejo Municipal de la Diversidad Sexual y de Género. De 21 convocados llegaron 15, y entre los que no acudieron figura el propio alcalde —presidente del Consejo—, el comisario, la directora de Turismo, la presidenta del DIF y, redoble de tambores, hasta el Subdirector de Diversidad Sexual. Faltar a tu propia reunión es un nivel de desapego zen que ni los monjes. El gerente de equidad al menos llegó, aunque tarde, lo cual en el contexto se siente casi como heroísmo cívico. Todos ellos, recordemos, firmaron el compromiso en campaña. La firma en Jalisco es como el propósito de Año Nuevo: solemne, público y con fecha de caducidad inmediata.

En el capítulo de justicia, la Fiscalía estuvo ocupada: clausuró un centro de "coyotaje" en Guadalajara que falsificaba permisos de circulación, bajas de placas e impugnaciones de fotomultas. Un one-stop shop del trámite trucho. Y para que no se diga que todo es afuera, procesaron a un trabajador del Servicio Estatal Tributario por condonar multas del 100% por casi un millón de pesos. Es decir, mientras un particular falsificaba documentos oficiales por fuera, alguien de adentro perdonaba adeudos por dentro. El sistema, al menos, funciona en estéreo.

Pero la catarsis futbolera tiene un límite ético que conviene subrayar sin ironía: en Vallarta se cumplieron 50 días de los tres feminicidios de mayo sin un solo detenido, y la propia versión periodística sugiere que la Fiscalía habría guardado silencio "para no opacar la fiesta mundialista". Ahí el chiste se atora en la garganta. Se vale festejar el pase a octavos; no se vale usar la porra como cobija para tapar lo que no se ha resuelto.

Así que Jalisco vibra, grita y hace temblar los sismógrafos con cada gol. Perfecto. Solo recordemos que cuando baje la euforia y guardemos las cornetas, el agua seguirá negra, la llave seguirá con dueño, el cocodrilo seguirá en su playa y el Consejo de Diversidad seguirá esperando a que su presidente conteste la invitación. El Mundial se va el 19; los pendientes, como buenos jaliscienses, se quedan.