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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Jalisco Nota 1 de julio de 2026

El Consejo de Diversidad de Vallarta se instaló; su presidente prefirió instalarse en otro lado

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El Consejo de Diversidad de Vallarta se instaló; su presidente prefirió instalarse en otro lado
Hay reuniones a las que uno no quiere ir, y luego está el nivel superior: reuniones a las que uno no va aunque sea el presidente y aunque las haya firmado en campaña. Eso ocurrió en Puerto Vallarta con la instalación formal del Consejo Municipal de la Diversidad Sexual y de Género, un compromiso que todos los candidatos a la alcaldía firmaron desde mayo de 2024. Llegó el día histórico, se tomó protesta, se habló de inclusión y derechos humanos… y de los 21 convocados, solo aparecieron 15.

El salón de las ausencias merece placa. No acudió el alcalde Luis Ernesto Munguía, que además es el presidente del Consejo. No acudió el comisario. No acudió el director de Desarrollo Social. No acudió la presidenta del DIF municipal. No acudió la directora de Turismo. No acudió el presidente de la comisión de Derechos Humanos. Y en el que es, sin discusión, el detalle más fino de la jornada: tampoco acudió el Subdirector de Diversidad Sexual. Faltar al acto que existe precisamente por tu puesto es un logro de coherencia inversa que pocas veces se contempla en la naturaleza. El gerente de equidad al menos apareció, aunque llegó muy tarde, lo cual bajo estas circunstancias casi lo convierte en el empleado del mes.

La versión oficial del municipio, faltaba más, fue luminosa: se destacó la participación de colectivos y activistas, se agradeció el respaldo al festival Vallarta Pride y se refrendó el compromiso de trabajar de manera coordinada. Coordinada, dicen. La primera prueba de coordinación era que los coordinables se sentaran en la misma sala el mismo día, y ahí la administración reprobó con honores. Cuesta construir una agenda de inclusión con las áreas clave cuando las áreas clave mandaron su representación al limbo.

El mensaje que reciben los colectivos es viejo conocido: se firma con euforia, se instala con protocolo y se acompaña con la fila de sillas vacías de siempre. Un consejo consultivo, propositivo y de vinculación no vale por su acta de instalación, sino por lo que hace después; y si el arranque ya viene con seis butacas frías y el presidente ausente, el pronóstico es reservado. Ojalá la próxima sesión demuestre lo contrario. Por lo pronto, en Vallarta quedó claro que lo más difícil de la inclusión, para algunos funcionarios, es incluirse a sí mismos en su propia junta.