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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Guanajuato Nota 1 de julio de 2026

'Vamos bien, tenemos detenido': el nuevo idioma de la Fiscalía de Guanajuato

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'Vamos bien, tenemos detenido': el nuevo idioma de la Fiscalía de Guanajuato
Hay funcionarios que dan conferencias y hay funcionarios que dan clases magistrales de cómo hablar mucho sin comprometer nada. El fiscal general de Guanajuato, Gerardo Vázquez Alatriste, pertenece con honores a la segunda categoría.

Sobre los casos de alcohol adulterado —cinco personas fallecidas en una fiesta de quince años en Salamanca y un caso más en Irapuato—, el fiscal ofreció una frase para enmarcar: "Vamos bien, ya les comentamos, tenemos detenido. La investigación también está. Les pido por favor no ahondar más". Es decir, todo avanza, hay resultados, y sobre esos resultados mejor no preguntamos. En Salamanca ya hay detenidos ante un juez; en Irapuato, según otra versión, "quizás los haya pronto". El "quizás" quedó consagrado como nueva unidad de medida de la procuración de justicia local.

El mismo día, el fiscal se mostró optimista en varios frentes a la vez. Aseguró que ya conoce a los responsables de los ataques ocurridos en canchas de futbol del estado, aunque mantiene "varias líneas abiertas". Prometió que ninguna denuncia contra servidores públicos se minimiza y que cualquier funcionario o partido podría ser investigado. Y, en el mismo paquete, sostuvo que el reclutamiento criminal de jóvenes "no está consolidado aún" en la entidad.

Ahí es donde la conferencia se tropieza con la realidad: en Irapuato, colectivos de buscadoras señalaron que ya existen dos denuncias activas por ese fenómeno. Cuesta trabajo decir que un problema no está consolidado mientras hay madres que ya levantaron la denuncia y siguen esperando respuesta. Es como asegurar que no llueve mientras exprimes la camisa.

El arte del funcionario consiste en transmitir tranquilidad sin ofrecer certezas: hay detenidos pero no sabemos de quiénes, hay responsables identificados pero no podemos decir, hay avances pero no ahonden, hay denuncias que no se minimizan pero fenómenos que no existen. Un equilibrio verbal admirable, digno de malabarista de la Plaza de la Paz.

El problema es que las familias que enterraron a alguien por una botella adulterada, o las que buscan a un hijo, no necesitan un comunicado zen. Necesitan una sentencia. Y esa, por lo visto, también "quizás llegue pronto".