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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Guanajuato Nota 2 de julio de 2026

León, capital del cuero y del ciberataque: el 9-1-1 ahora necesita su propio 9-1-1

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León, capital del cuero y del ciberataque: el 9-1-1 ahora necesita su propio 9-1-1
León tiene fama de ser la ciudad que calza al país, la que exporta piel fina y presume modernidad industrial. Pues resulta que, en materia digital, anda con la seguridad de calceta agujerada. El municipio reporta un presunto hackeo y filtración de datos que afectó sus servicios, y no es el debut: de confirmarse, sería el segundo golpe cibernético en apenas un mes, porque a inicios de junio le tocó nada menos que al Sistema de Emergencias 9-1-1.

Deténgase a saborear la ironía. El número al que uno marca cuando todo se desmorona, el último recurso ciudadano, fue el que sufrió su propia emergencia. Uno se imagina la llamada: '9-1-1, ¿cuál es su emergencia?' 'Sí, es que los hackearon a ustedes.' 'Lo sabemos, señor, permítame transferirlo con el área de milagros.' Cuando el bombero necesita bombero, algo se torció en la matriz.

Y ahora, un mes después, la secuela. Los ciberatacantes, al parecer, encontraron en la administración leonesa un cliente frecuente. No hay peor cosa que un delincuente que ya se aprendió el camino: entra, husmea, se lleva lo que puede y regresa como quien vuelve a su fonda de confianza. Dos veces en treinta días no es mala suerte, es una relación.

Lo grave no es solo la anécdota, sino lo que implica: datos de ciudadanos, servicios interrumpidos, la sensación creciente de que la información personal que uno entrega al municipio anda circulando por rincones oscuros de internet como estampita de intercambio. En la era en que todo se digitaliza —trámites, pagos, citas, hasta la tarjeta del programa social—, la puerta trasera del sistema no puede quedar con el candadito de bicicleta.

Uno esperaría que la ciudad más industrializada del estado, orgullo del PIB guanajuatense, tuviera murallas digitales dignas de su tamaño. En cambio, parece que la contraseña sigue siendo '1234' y el antivirus caducó en administraciones pasadas. Ojalá esta segunda visita indeseada sirva de escarmiento y no de costumbre, porque a este ritmo el próximo comunicado municipal podría llegar firmado por los propios hackers, muy amablemente, deseándonos feliz día y recordándonos actualizar el software. Mientras tanto, en León, hasta pedir auxilio se volvió un acto de fe informática.