Duelistas sin cuartel: cancelan torneo de cartas por asfixia aromática
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Chihuahua vive de contrastes: hay presas al 23 por ciento, comunidades de Satevó que reciben agua cada dos días y, en algún salón sin ventilación del estado, un grupo de jóvenes capaz de agotar el aire respirable con pura presencia. Esta semana lo que debía ser una jornada de estrategia, monstruos y cartas trampa terminó suspendido porque el mal olor proveniente de los participantes hizo imposible continuar el torneo de Yu-Gi-Oh!.
Que quede claro para la posteridad: el evento no se detuvo por una amenaza, ni por una falla eléctrica, ni por el clima extremo que tanto presume Protección Civil. Se detuvo porque el hacinamiento, la falta de ventilación y una dedicación olfativa fuera de serie generaron un hedor calificado por los propios organizadores como "insoportable". Ni el granizo ni las tormentas eléctricas lograron cerrar tantos espacios este año como lo hizo la humanidad concentrada de un fandom.
Hay algo profundamente honesto en esta noticia. En un mundo donde todos fingen que huelen a lavanda, un torneo tuvo la valentía institucional de reconocer que ya no se podía respirar y mandar a todos a casa. Es más transparencia de la que muchas rendiciones de cuentas municipales ofrecen. Aquí no hubo opacidad: hubo, literalmente, ambiente.
La lección es transversal. Si la Coordinación Estatal de Protección Civil monitorea canales de baja presión y circulaciones ciclónicas, quizá deba añadir a su tabla de riesgos la categoría "concentración de entusiastas en recinto cerrado", fenómeno meteorológico local con potencial de evacuación inmediata. Un desodorante, después de todo, cuesta menos que una brigada.
No nos burlemos de más de la pasión: quien ha visto a alguien defender su mazo con el alma sabe que el compromiso es real. El detalle es que el compromiso también se ducha. A los duelistas chihuahuenses les mandamos un mensaje solidario y aromático: el corazón de las cartas es hermoso, pero abran una ventana. La próxima ronda se gana con estrategia, no con emanaciones. Y por favor, antes del siguiente torneo, que alguien invente el verdadero poder legendario que faltó ese día: la ventilación.
Que quede claro para la posteridad: el evento no se detuvo por una amenaza, ni por una falla eléctrica, ni por el clima extremo que tanto presume Protección Civil. Se detuvo porque el hacinamiento, la falta de ventilación y una dedicación olfativa fuera de serie generaron un hedor calificado por los propios organizadores como "insoportable". Ni el granizo ni las tormentas eléctricas lograron cerrar tantos espacios este año como lo hizo la humanidad concentrada de un fandom.
Hay algo profundamente honesto en esta noticia. En un mundo donde todos fingen que huelen a lavanda, un torneo tuvo la valentía institucional de reconocer que ya no se podía respirar y mandar a todos a casa. Es más transparencia de la que muchas rendiciones de cuentas municipales ofrecen. Aquí no hubo opacidad: hubo, literalmente, ambiente.
La lección es transversal. Si la Coordinación Estatal de Protección Civil monitorea canales de baja presión y circulaciones ciclónicas, quizá deba añadir a su tabla de riesgos la categoría "concentración de entusiastas en recinto cerrado", fenómeno meteorológico local con potencial de evacuación inmediata. Un desodorante, después de todo, cuesta menos que una brigada.
No nos burlemos de más de la pasión: quien ha visto a alguien defender su mazo con el alma sabe que el compromiso es real. El detalle es que el compromiso también se ducha. A los duelistas chihuahuenses les mandamos un mensaje solidario y aromático: el corazón de las cartas es hermoso, pero abran una ventana. La próxima ronda se gana con estrategia, no con emanaciones. Y por favor, antes del siguiente torneo, que alguien invente el verdadero poder legendario que faltó ese día: la ventilación.