El semáforo que se apaga para servirte mejor y otras hazañas del Bajío
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Guanajuato amaneció esta semana con una lección de ingeniería vial que merece cátedra en el Tec: para que fluya el tránsito, apaga los semáforos. Así, tal cual. En la capital, la mañana en que se presentó la programación del Cervantino y llegaron autobuses con empleados municipales —acarreados, dicen los malpensados—, la Secretaría de Seguridad Ciudadana decidió apagar los semáforos que apenas tres días antes había estrenado, oficialmente "para calibrarlos". Y oh, milagro: la vialidad fluyó. Uno se pregunta por qué gastamos en semáforos si la solución era desconectarlos, como cuando la tele no prende y le das un manotazo. Lo verdaderamente épico fue la segunda parte: mientras vecinos difundían fotos del embotellamiento, aparecieron perfiles recién nacidos, sin foto y con tres tuits en el haber, a "desmentir" el caos con imágenes de las horas muertas. La calibración, resulta, también aplica a las cuentas de redes.
Mientras tanto, en la Alhóndiga de Granaditas —ese recinto donde históricamente entraron con violencia por una causa—, el gobierno del estado inauguró el Primer Foro Guanajuato Minero y anunció un flamante Clúster Minero para conectar empresas, universidades y proveedores. Seis mil personas, experiencias inmersivas y "diálogo transversal" sobre el futuro de sacar oro y plata del subsuelo. Poético: celebrar la minería justo donde el Pípila cargó una losa. Ojalá el clúster también conecte con los pueblos que llevan siglos poniendo el cerro y viendo pasar el mineral rumbo a otro lado.
En el Congreso, los grupos provida volvieron a las mesas de trabajo con su repertorio clásico: "una madre no mata a su hijo", la exigencia de que el hombre opine sobre el cuerpo de la mujer y la teoría de que "algo que se interrumpe continúa", en franca disputa filosófica con cualquiera que haya intentado ver una serie con comerciales. Debaten tres iniciativas sobre el aborto y, para no dejar dudas de a dónde sopla el viento, la Secretaría de Educación aclaró que su nuevo plan de educación sexual —"El Buen Plan", nombre que ya se lo hubiera envidiado un promotor de tandas— no hablará del tema. Educación sexual sin una de sus preguntas más frecuentes: como enseñar a nadar en seco.
Y hablando de imparcialidad, el fiscal general Vázquez Alatriste salió a jurar que la Fiscalía actuará conforme a la ley y no por criterios políticos, que solo ejercerá acción penal cuando existan elementos. Declaración tan tranquilizadora como innecesaria: es como que el panadero te prometa que hará pan. Que la afirmación sea noticia dice más del pasado que del presente.
En el capítulo de reconversiones profesionales, nos enteramos de que Vicente Fox, aquel que gobernó desde el rancho, ahora promueve el cannabis desde Guanajuato. El mismo que lanzó una guerra contra las drogas hoy vende sus derivados con la cara de emprendedor visionario. En este estado tan conservador que le pide permiso al hombre para el cuerpo de la mujer, resulta que el prócer panista se dedica a la mota legal. La coherencia, como los semáforos, también entró en modo calibración.
Celaya, por su parte, no se quiere quedar atrás: su gobierno ya tiene camiones rotulados con el eslogan "Celaya es la Esperanza", listos para operar el transporte si los concesionarios incumplen. Nada dice "servicio público confiable" como amenazar con una flotilla de la esperanza estacionada por si acaso. Y en el mismo municipio, mientras protestan por la tala de árboles para el tren de pasajeros, Protección Civil detectó 54 viviendas en riesgo de colapso por las lluvias. Que no cunda el pánico: si algo se cae, seguro fue para calibrarlo.
En el frente económico, la gobernadora Libia García y todo el empresariado del Bajío andan con el Jesús en la boca por la revisión anual del T-MEC. Incertidumbre, dicen, para las inversiones, la industria automotriz y la agroindustria. Traducción: nadie sabe qué va a pasar con los aranceles, pero todos coinciden en que preocupa. Un consenso digno de aplauso.
Y cerramos con justicia poética hídrica: la Conagua suspendió cinco balnearios en Acámbaro por descargar aguas residuales directo al río Lerma, sin tratamiento. Cero tolerancia, dijeron. Uno agradece que alguien por fin le ponga sellos de "Suspendido" a algo en Guanajuato que no sea un semáforo funcionando. En resumen: la semana en que apagar cosas fue la política pública más eficiente del estado. Que descansen, que el lunes hay que volver a calibrar.
Mientras tanto, en la Alhóndiga de Granaditas —ese recinto donde históricamente entraron con violencia por una causa—, el gobierno del estado inauguró el Primer Foro Guanajuato Minero y anunció un flamante Clúster Minero para conectar empresas, universidades y proveedores. Seis mil personas, experiencias inmersivas y "diálogo transversal" sobre el futuro de sacar oro y plata del subsuelo. Poético: celebrar la minería justo donde el Pípila cargó una losa. Ojalá el clúster también conecte con los pueblos que llevan siglos poniendo el cerro y viendo pasar el mineral rumbo a otro lado.
En el Congreso, los grupos provida volvieron a las mesas de trabajo con su repertorio clásico: "una madre no mata a su hijo", la exigencia de que el hombre opine sobre el cuerpo de la mujer y la teoría de que "algo que se interrumpe continúa", en franca disputa filosófica con cualquiera que haya intentado ver una serie con comerciales. Debaten tres iniciativas sobre el aborto y, para no dejar dudas de a dónde sopla el viento, la Secretaría de Educación aclaró que su nuevo plan de educación sexual —"El Buen Plan", nombre que ya se lo hubiera envidiado un promotor de tandas— no hablará del tema. Educación sexual sin una de sus preguntas más frecuentes: como enseñar a nadar en seco.
Y hablando de imparcialidad, el fiscal general Vázquez Alatriste salió a jurar que la Fiscalía actuará conforme a la ley y no por criterios políticos, que solo ejercerá acción penal cuando existan elementos. Declaración tan tranquilizadora como innecesaria: es como que el panadero te prometa que hará pan. Que la afirmación sea noticia dice más del pasado que del presente.
En el capítulo de reconversiones profesionales, nos enteramos de que Vicente Fox, aquel que gobernó desde el rancho, ahora promueve el cannabis desde Guanajuato. El mismo que lanzó una guerra contra las drogas hoy vende sus derivados con la cara de emprendedor visionario. En este estado tan conservador que le pide permiso al hombre para el cuerpo de la mujer, resulta que el prócer panista se dedica a la mota legal. La coherencia, como los semáforos, también entró en modo calibración.
Celaya, por su parte, no se quiere quedar atrás: su gobierno ya tiene camiones rotulados con el eslogan "Celaya es la Esperanza", listos para operar el transporte si los concesionarios incumplen. Nada dice "servicio público confiable" como amenazar con una flotilla de la esperanza estacionada por si acaso. Y en el mismo municipio, mientras protestan por la tala de árboles para el tren de pasajeros, Protección Civil detectó 54 viviendas en riesgo de colapso por las lluvias. Que no cunda el pánico: si algo se cae, seguro fue para calibrarlo.
En el frente económico, la gobernadora Libia García y todo el empresariado del Bajío andan con el Jesús en la boca por la revisión anual del T-MEC. Incertidumbre, dicen, para las inversiones, la industria automotriz y la agroindustria. Traducción: nadie sabe qué va a pasar con los aranceles, pero todos coinciden en que preocupa. Un consenso digno de aplauso.
Y cerramos con justicia poética hídrica: la Conagua suspendió cinco balnearios en Acámbaro por descargar aguas residuales directo al río Lerma, sin tratamiento. Cero tolerancia, dijeron. Uno agradece que alguien por fin le ponga sellos de "Suspendido" a algo en Guanajuato que no sea un semáforo funcionando. En resumen: la semana en que apagar cosas fue la política pública más eficiente del estado. Que descansen, que el lunes hay que volver a calibrar.