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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Guanajuato Nota 3 de julio de 2026

Curso intensivo de vialidad: para que fluya, desconéctalo

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Curso intensivo de vialidad: para que fluya, desconéctalo
Guanajuato capital le acaba de regalar al mundo un descubrimiento que revolucionará la ingeniería del tránsito: la mejor manera de operar un semáforo es no operarlo. La escena, digna de guion, ocurrió la mañana en que se presentó la programación del Festival Internacional Cervantino en el Auditorio del Estado. Antes de las ocho ya había caos en la zona, con la llegada de asistentes y varios autobuses cargados de empleados municipales —acarreados, según los mal pensados—, y la Secretaría de Seguridad Ciudadana tomó la decisión más salomónica de su historia: apagó los semáforos que apenas tres días antes había estrenado. Y la vialidad, en efecto, fluyó mejor, incluso cuando a las nueve el número de coches era mucho mayor.

La justificación oficial fue que los semáforos estaban en fase de "calibración", palabra hermosa que ahora entra al diccionario político local junto a "ajuste", "reingeniería" y "nos agarró la lluvia". Uno entiende que un semáforo nuevo necesite afinarse; lo que cuesta digerir es que el afinamiento consista en apagarlo justo el día del evento con reflectores. Es como estrenar horno y, para calibrarlo, comer afuera.

Pero la joya de la corona no fue el apagón, sino la guerra de percepción que vino después. Desde el sábado, cuando arrancaron los semáforos, las quejas eran constantes y los vecinos difundieron fotos y videos del embotellamiento. Del otro lado del ring aparecieron, puntuales como cobrador, medios afines a la presidencia municipal y una fauna de perfiles con pseudónimo y estética de bot —cuentas recién abiertas, sin foto, con un puñado de mensajes— dedicados a "desmentir" el caos con imágenes tomadas en las horas de menor tránsito. O sea: la realidad se calibra igual que los semáforos.

Es un clásico del manual: si no puedes arreglar el problema, arregla la narrativa. Y si no puedes arreglar la narrativa, abre veinte cuentas nuevas que juren que todo va de maravilla. El detalle es que los guanajuatenses viven la vialidad en carne propia todos los días; no hay perfil sin foto que convenza a alguien que lleva cuarenta minutos parado de que el tráfico es una fake news. La ciudad no se lee en un timeline, se sufre en el asfalto.

Quedan preguntas de examen final: si el remedio para el tráfico es apagar los semáforos, ¿para qué se compraron? ¿Cuánto duró la fase de calibración y quién la firma? ¿Los bots también estaban calibrándose o ya vienen de fábrica? Mientras tanto, la moraleja del Bajío se impone con elegancia brutal: en Guanajuato, la política pública más eficiente de la semana fue oprimir el botón de apagado. Ojalá algún día calibren con la misma prontitud las cosas que de verdad urgen.