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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Michoacán Nota 3 de julio de 2026

El efecto Merlín: Morelia compró patos por moda y ahora los abandona como suscripción vencida

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El efecto Merlín: Morelia compró patos por moda y ahora los abandona como suscripción vencida
Hay crisis que estallan con balaceras y hay crisis que estallan con graznidos. Morelia vive la segunda. En apenas un mes, doce patos fueron abandonados en la ciudad, y las autoridades no dudan en señalar al culpable: el pato Merlín, esa celebridad emplumada cuya popularidad disparó un 35% las solicitudes para adoptar patos y gansos, según el IMPA. Traducción: media ciudad vio al animalito en pantalla, corrió a comprarse uno idéntico, y a las tres semanas descubrió la verdad que ningún influencer emplumado te cuenta: los patos no se apagan con control remoto.

El fenómeno tiene toda la lógica del consumo michoacano moderno. Primero fue el ajolote de peluche, luego la carriola con cinco funciones, y ahora el pato como accesorio de personalidad. El problema es que un peluche se guarda en el clóset y un pato, no. Un pato come, ensucia, crece, hace ruido a las seis de la mañana y —detalle no menor— vive años. Nadie leyó los términos y condiciones de la ternura.

Por si el zócalo no tuviera suficiente fauna sorpresa, Protección Civil reportó también el hallazgo de un cocodrilo en plena ciudad, aclarando de inmediato que se trató de 'un caso aislado'. Esa frase, en Michoacán, ya perdió todo su poder tranquilizador: la usamos para el cocodrilo, para el bache, para el apagón y para el desabasto de agua. El encargado de la URCAM explicó que estas especies suelen ser liberadas cuando crecen, porque los dueños no pueden cumplir con sus condiciones. O sea: el mismo guion del pato, pero con dentadura.

Queda para la posteridad la estampa de una Morelia donde bajan los homicidios pero suben los reptiles urbanos, donde el drama social del día no es el precio del aguacate sino un pato mirándote con reproche desde una jardinera. Antes de comprar un ser vivo porque salió bonito en la tele, michoacano: recuerda que la moda pasa, pero el pato se queda. Y a veces trae de vecino un cocodrilo.