Reino Unido a sus ciudadanos: en Michoacán solo Morelia y Pátzcuaro; lo demás, mejor por foto
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De cara al México vs. Inglaterra, la Corona británica hizo lo que ningún consejo turístico michoacano se atrevería: emitió una alerta de viaje pidiendo a sus ciudadanos evitar Michoacán, con una excepción que duele por lo específica. La medida perdona únicamente a la ciudad de Morelia y al Pueblo Mágico de Pátzcuaro. El resto del estado —Tierra Caliente, la meseta, la costa, los pueblos que salen en los documentales de la BBC— quedó marcado en el mapa con el equivalente diplomático de 'aquí no'.
Uno tiene que admirar la puntería. El Foreign Office no dijo 'eviten México', ni siquiera 'eviten Michoacán en general': hizo la curaduría fina, apartó dos destinos y mandó al resto a la lista negra. Es, literalmente, una guía turística escrita por gente que no piensa venir. Morelia, con su catedral de cantera rosa, y Pátzcuaro, con su lago y su catrina, reciben el visto bueno de un imperio que hace doscientos años mandaba cañoneras y hoy manda advertencias de que no te bajes del hotel.
El gesto sería más humillante si no fuera, en el fondo, involuntariamente honesto. Todos en el estado sabemos cuáles carreteras se evitan y a qué horas; la diferencia es que ahora lo dice un gobierno extranjero en papel membretado y en inglés. El secretario de Gobierno estatal, por su parte, salió a garantizar que sí hay condiciones de seguridad para la visita presidencial de este fin de semana, lo cual arma una postal deliciosa: Michoacán es lo bastante seguro para recibir a la presidenta de México y lo bastante peligroso para que un aficionado inglés no se asome más allá de Pátzcuaro. Ambas cosas al mismo tiempo, sin despeinarse.
Lo que ningún comunicado dice es lo obvio: si de verdad quisieran conocer Michoacán, los ingleses se perderían los uchepos, la guitarra de Paracho y el atardecer en Janitzio por miedo a un mapa. Ellos se lo pierden. Nosotros seguiremos aquí, en el 98% del estado que no salió en la lista aprobada, comiendo carnitas sin escolta diplomática.
Uno tiene que admirar la puntería. El Foreign Office no dijo 'eviten México', ni siquiera 'eviten Michoacán en general': hizo la curaduría fina, apartó dos destinos y mandó al resto a la lista negra. Es, literalmente, una guía turística escrita por gente que no piensa venir. Morelia, con su catedral de cantera rosa, y Pátzcuaro, con su lago y su catrina, reciben el visto bueno de un imperio que hace doscientos años mandaba cañoneras y hoy manda advertencias de que no te bajes del hotel.
El gesto sería más humillante si no fuera, en el fondo, involuntariamente honesto. Todos en el estado sabemos cuáles carreteras se evitan y a qué horas; la diferencia es que ahora lo dice un gobierno extranjero en papel membretado y en inglés. El secretario de Gobierno estatal, por su parte, salió a garantizar que sí hay condiciones de seguridad para la visita presidencial de este fin de semana, lo cual arma una postal deliciosa: Michoacán es lo bastante seguro para recibir a la presidenta de México y lo bastante peligroso para que un aficionado inglés no se asome más allá de Pátzcuaro. Ambas cosas al mismo tiempo, sin despeinarse.
Lo que ningún comunicado dice es lo obvio: si de verdad quisieran conocer Michoacán, los ingleses se perderían los uchepos, la guitarra de Paracho y el atardecer en Janitzio por miedo a un mapa. Ellos se lo pierden. Nosotros seguiremos aquí, en el 98% del estado que no salió en la lista aprobada, comiendo carnitas sin escolta diplomática.