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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Michoacán Nota 3 de julio de 2026

Paracho tiene la cuna mundial de la guitarra y una licenciatura casi vacía

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Paracho tiene la cuna mundial de la guitarra y una licenciatura casi vacía
Pocas ironías tan finas como esta: la Universidad Michoacana abrió la Licenciatura en Guitarrería justo en Paracho, la cuna mundial del instrumento, y la matrícula llegó afinada pero cortita. Registró tan pocos aspirantes que la propia rectora tuvo que salir a exhortar a la población de la región a inscribirse. La carrera fue aprobada este mismo año por el Consejo Universitario, con toda la pompa académica, y ahora enfrenta el reto de convencer a los paracheños de estudiar formalmente lo que muchos ya hacen desde la infancia en el taller de la familia.

Ahí está el nudo del asunto. En Paracho la guitarrería no se aprende en un aula: se hereda, se respira, se practica desde niño viendo al abuelo lijar el diapasón. Pedirle a un pueblo de laudería centenaria que tome clases de laudería es, para muchos, como ofrecerle a un michoacano un curso de cómo comer carnitas. El conocimiento ya está en las manos; el título es el que anda buscando alumnos.

Y sin embargo, el gesto tiene su lógica noble. Formalizar el oficio, darle grado universitario, abrir la puerta a la investigación y a que el saber no dependa solo de que el maestro artesano tenga ganas de enseñarle al aprendiz. El problema es de mercadotecnia: convencer a un joven de Paracho de que pague inscripción y curse semestres para certificar lo que su apellido ya certifica desde hace generaciones. La competencia de la universidad no es otra escuela: es la mesa de trabajo del taller familiar, que no cobra colegiatura y da diploma en la práctica.

Queda flotando la postal más michoacana del expediente: un estado que presume ser potencia mundial en un oficio, con una carrera universitaria dedicada a ese mismo oficio, mendigando alumnos en el pueblo que lo domina. Ojalá la matrícula suba, porque sería una lástima que la única guitarra que quede sin cuerdas sea la del aula. Por lo pronto, la rectora ya lanzó su exhorto. Falta ver si Paracho responde o si prefiere seguir enseñando como siempre lo ha hecho: sin timbre de entrada y con viruta en el piso.