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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 14 de agosto, 2026
Jalisco Nota 12 de junio de 2026

El mordelón que mordió placa equivocada

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El mordelón que mordió placa equivocada
En el bestiario de la fauna vial tapatía existe una especie venerable, casi en peligro de extinción según las autoridades y en franca abundancia según cualquier automovilista: el agente que sugiere, con voz aterciopelada, que 'lo podemos arreglar aquí mismo'. Esta semana uno de ellos protagonizó un final poco habitual para su género.

Un elemento de la Policía Vial de Jalisco fue vinculado a proceso por cohecho. De acuerdo con la información oficial, presuntamente le pidió dinero a una mujer automovilista para no llevarse su vehículo, que circulaba con placas antiguas. Hasta ahí, rutina. Lo extraordinario es el desenlace: lo detuvieron oficiales de Zapopan. Es decir, el cazador terminó cazado, en una de esas raras ocasiones en que el sistema decide, por una vez, comerse a uno de los suyos en cámara lenta.

Reconozcamos la ironía con la solemnidad que merece. La automovilista cometía la grave falta de traer placas viejitas —ese pecado capital del tránsito— y el agente, en su infinita comprensión, ofreció una salida 'práctica'. El problema es que la practicidad, en términos legales, tiene nombre y artículo. Y hoy es él quien enfrenta un proceso, no por placas antiguas, sino por mañas antiquísimas.

Uno casi siente ternura por el optimismo del personaje. Vivir en 2026, con cámaras hasta en los aretes, teléfonos que graban en 4K y operativos de control de confianza, y aun así pensar que un 'para el refresco' a media calle pasaría inadvertido, requiere una fe en la impunidad digna de mejores causas. Es el equivalente a robarse un pan en plena panadería mientras saludas al panadero por su nombre.

Que conste: aquí solo narramos lo que informaron las autoridades, y será un juez quien determine responsabilidades, porque a todos —incluido él— les asiste la presunción de inocencia. Pero la escena ya quedó en el imaginario colectivo como un pequeño triunfo moral: por una vez, el que iba a recoger la unidad terminó recogiendo sus propias consecuencias.

La lección para los conductores es doble. Primero: actualicen sus placas, no sea que les toque un agente menos creativo. Y segundo, la más importante: a veces el destino sí maneja en sentido contrario y se impacta justo donde debe. Que tome nota la fauna vial: el hábitat ya no es tan seguro como antes.