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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Nuevo León Nota 3 de julio de 2026

En Loma Larga tumban el cerro, pero tranquilos: prometen reponer los arbolitos

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En Loma Larga tumban el cerro, pero tranquilos: prometen reponer los arbolitos
El alcalde de San Pedro, Mauricio Farah, nos regaló esta semana una perla de equilibrismo verbal digna de enmarcarse. Sobre los desarrollos que arrasan un tramo del cerro de la Loma Larga por el lado sampetrino para levantar dos nuevos fraccionamientos, aclaró dos cosas: que su gobierno no los autorizó, pero que tampoco es ilegal, porque el particular 'está ejerciendo su derecho a construir'. Es la fórmula perfecta del funcionario moderno: yo no fui, no está mal, y además fue el señor. Tres coartadas en una sola frase.

La buena noticia, nos dicen, es que los desarrolladores deberán reponer los árboles en áreas verdes, tal como lo ordenan los reglamentos municipales. Reponer. Como si un cerro fuera un cartón de huevos del que se toma uno y se devuelve otro igualito. Un árbol que llevaba décadas ahí, sosteniendo tierra, dando sombra y sujetando la ladera, se 'repone' con un arbolito recién plantado que, con suerte, alcanzará tamaño respetable para cuando los compradores de esos fraccionamientos ya sean abuelos. El reglamento se cumple; la montaña, en cambio, no lee reglamentos.

El contexto no ayuda a la tranquilidad. Mientras Farah medita sobre el sagrado derecho a construir en la falda de un cerro, la Fiscalía de Nuevo León investiga 15 denuncias por fraude contra un desarrollador sampetrino, ya vinculado a proceso y catalogado por las autoridades como 'probable delincuente prolífico'. O sea que el rubro inmobiliario en la zona más elegante del estado no es exactamente un remanso de confianza ciudadana. Uno esperaría que, en ese ambiente, la palabra 'desarrollo' inspirara un poquito más de cautela y un poquito menos de derecho abstracto a la retroexcavadora.

La Loma Larga es de esas postales que los sampetrinos presumen y que todos los regios miramos de reojo. Verla pelona por un costado para que quepan dos fraccionamientos, con la promesa de plantar árboles 'de repuesto' en algún área verde por definir, es el tipo de trato que solo suena justo si uno no ha visto nunca un cerro. San Pedro ejerce su derecho a construir; el cerro, mientras tanto, ejerce su derecho a no volver a ser el mismo. Ojalá los arbolitos de reposición crezcan rápido. Los van a necesitar para tapar la vista.