La FIFA quiso movernos la hora, pero nadie nos mueve el berrinche
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Amaneció Jalisco este sábado con lluvia de gran intensidad en Guadalajara, Zapopan y Tlaquepaque —100% de probabilidad, según el pronóstico, que es la única institución que hoy cumple lo que promete— y con una novela mundialista que tuvo más giros de guion que telenovela de las siete. Porque resulta que la FIFA, preocupada por las tormentas eléctricas que amenazan el Azteca, contempló adelantar el México vs. Inglaterra del domingo de las 18:00 al mediodía. La idea duró lo que un paraguas en ventarrón: los dos cuerpos técnicos pusieron el grito en el cielo argumentando que se les descuadraban las comidas, los traslados y las siestas reparadoras de los futbolistas, y la FIFA, tras generar el caos, salió a decir que ella jamás dijo nada. El clásico 'yo no fui' del que quema la casa y luego pregunta quién trajo los cerillos.
En medio del temporal de rumores, el técnico tricolor Javier Aguirre soltó la frase más zen del mundial: 'no nos queda más que acatar lo que diga FIFA'. Traducción libre para el pueblo: nos moverán a la hora que se les antoje y aplaudiremos agradecidos, como cuando el jefe cambia la junta a las 7 de la mañana un lunes. Del otro lado del charco, los ingleses hablaban de 'caos' con esa dignidad ofendida tan suya, mientras Rashford aseguraba que ellos están listos para 'cualquier adversidad'. Cualquier adversidad menos, claro, la verdadera pesadilla que ya tienen agendada: la posible serenata mexicana. Sí, tras lo que le pasó a Ecuador, el conjunto inglés prepara un plan especial para llegar a la capital y blindarse contra una tanda de mariachi a las tres de la mañana. Que un país invente protocolos antiserenata dice más de nuestra hospitalidad que cualquier campaña de turismo. Bienvenidos a México: aquí no te dormimos, te desvelamos con cariño.
Mientras tanto, en Guadalajara la fiebre mundialista tomó rumbos inesperados. En la Plaza de la Liberación, miles de tapatíos adoptaron a Cabo Verde como selección sentimental y la despidieron entre lágrimas tras caer con Argentina en tiempos extra. Conmovedor, de veras: nada une más al tapatío que apoyar a una isla que no sabíamos ubicar en el mapa hace un mes, con tal de que raspe a los favoritos. Somos el país que llora por Cabo Verde y luego rompe el mobiliario urbano de su propia ciudad. Porque en eso sí no fallamos: el Gobierno de Jalisco tuvo que salir a advertir que 'no habrá tolerancia ante actos vandálicos', desplegando más de tres mil elementos alrededor de la Minerva y el Fan Fest. Que un gobierno tenga que pedir por favor que no quememos la Glorieta después de un partido de futbol es, quizá, el resumen más honesto de nuestra relación con la felicidad colectiva.
Y para quienes prefieren el amor al morbo, el Gobierno de Guadalajara lanzó bodas colectivas gratuitas en el Fan Fest. La idea es darse el 'sí, acepto' entre pantallas gigantes y afición eufórica, ahorrándose hasta dos mil pesos. Romántico como pocos: nada dice 'para toda la vida' como jurarse amor eterno mientras cincuenta desconocidos gritan un gol de fondo. Cuando dentro de veinte años les pregunten cómo se casaron, podrán responder con orgullo que fue durante un partido, en el descanso, entre un vaso de michelada y una pantalla de alta definición. El divorcio, presumimos, también se podrá tramitar en la próxima Copa del Mundo.
Como si faltara surrealismo, el youtuber Steve Will Do It regaló relojes Rolex a la Selección por haberle ganado una apuesta, y al día siguiente el Tri los devolvió 'de común acuerdo'. Es el drama más mexicano posible: nos regalan algo carísimo, nos emocionamos, salen las fotos, y luego, por el qué dirán y los reglamentos, lo entregamos con una sonrisa apretada. Devolver un Rolex duele más que perder en penales. Y para cerrar el círculo esotérico, Mhoni Vidente ya emitió su predicción para el partido, alabando que al Tri 'no le han metido ni un gol'. Con ese nivel de análisis táctico, uno se pregunta por qué la FIFA no la contrata en lugar de a la NOAA para decidir los horarios. Al final, entre tormentas eléctricas, serenatas preventivas, bodas exprés y relojes que van y vienen, Jalisco vive el mundial como vive todo: con un pie en la fiesta y otro en el aguacero, rezando por que la Minerva amanezca completa el lunes.
En medio del temporal de rumores, el técnico tricolor Javier Aguirre soltó la frase más zen del mundial: 'no nos queda más que acatar lo que diga FIFA'. Traducción libre para el pueblo: nos moverán a la hora que se les antoje y aplaudiremos agradecidos, como cuando el jefe cambia la junta a las 7 de la mañana un lunes. Del otro lado del charco, los ingleses hablaban de 'caos' con esa dignidad ofendida tan suya, mientras Rashford aseguraba que ellos están listos para 'cualquier adversidad'. Cualquier adversidad menos, claro, la verdadera pesadilla que ya tienen agendada: la posible serenata mexicana. Sí, tras lo que le pasó a Ecuador, el conjunto inglés prepara un plan especial para llegar a la capital y blindarse contra una tanda de mariachi a las tres de la mañana. Que un país invente protocolos antiserenata dice más de nuestra hospitalidad que cualquier campaña de turismo. Bienvenidos a México: aquí no te dormimos, te desvelamos con cariño.
Mientras tanto, en Guadalajara la fiebre mundialista tomó rumbos inesperados. En la Plaza de la Liberación, miles de tapatíos adoptaron a Cabo Verde como selección sentimental y la despidieron entre lágrimas tras caer con Argentina en tiempos extra. Conmovedor, de veras: nada une más al tapatío que apoyar a una isla que no sabíamos ubicar en el mapa hace un mes, con tal de que raspe a los favoritos. Somos el país que llora por Cabo Verde y luego rompe el mobiliario urbano de su propia ciudad. Porque en eso sí no fallamos: el Gobierno de Jalisco tuvo que salir a advertir que 'no habrá tolerancia ante actos vandálicos', desplegando más de tres mil elementos alrededor de la Minerva y el Fan Fest. Que un gobierno tenga que pedir por favor que no quememos la Glorieta después de un partido de futbol es, quizá, el resumen más honesto de nuestra relación con la felicidad colectiva.
Y para quienes prefieren el amor al morbo, el Gobierno de Guadalajara lanzó bodas colectivas gratuitas en el Fan Fest. La idea es darse el 'sí, acepto' entre pantallas gigantes y afición eufórica, ahorrándose hasta dos mil pesos. Romántico como pocos: nada dice 'para toda la vida' como jurarse amor eterno mientras cincuenta desconocidos gritan un gol de fondo. Cuando dentro de veinte años les pregunten cómo se casaron, podrán responder con orgullo que fue durante un partido, en el descanso, entre un vaso de michelada y una pantalla de alta definición. El divorcio, presumimos, también se podrá tramitar en la próxima Copa del Mundo.
Como si faltara surrealismo, el youtuber Steve Will Do It regaló relojes Rolex a la Selección por haberle ganado una apuesta, y al día siguiente el Tri los devolvió 'de común acuerdo'. Es el drama más mexicano posible: nos regalan algo carísimo, nos emocionamos, salen las fotos, y luego, por el qué dirán y los reglamentos, lo entregamos con una sonrisa apretada. Devolver un Rolex duele más que perder en penales. Y para cerrar el círculo esotérico, Mhoni Vidente ya emitió su predicción para el partido, alabando que al Tri 'no le han metido ni un gol'. Con ese nivel de análisis táctico, uno se pregunta por qué la FIFA no la contrata en lugar de a la NOAA para decidir los horarios. Al final, entre tormentas eléctricas, serenatas preventivas, bodas exprés y relojes que van y vienen, Jalisco vive el mundial como vive todo: con un pie en la fiesta y otro en el aguacero, rezando por que la Minerva amanezca completa el lunes.