En Vallarta no hay dinero para la nómina, pero calles rotas hay de sobra
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Hay noticias que se explican solas y luego hay noticias que, además, se contradicen entre sí en la misma semana. En Puerto Vallarta, alrededor de trescientos trabajadores del área de Obras Públicas del Ayuntamiento denunciaron despidos que consideran injustificados, con la joya argumental de que 'no hay trabajo' y, para rematar, con finiquitos que tardarían hasta tres o cuatro meses en llegar. Uno de los afectados, Didier Hernández, lo dijo con la lógica más aplastante del universo: lo corrieron por falta de chamba, pese a que las calles del municipio piden mantenimiento a gritos. Es decir, en el único lugar del planeta donde sobran baches, faltó trabajo. Un milagro administrativo digno de estudio.
El detalle sabroso es que, mientras a los trabajadores se les avisa que no hay dinero ni para la liquidación inmediata, el propio Gobierno Municipal presume que activó un 'operativo emergente' de bacheo y desazolve con cuadrillas de Infraestructura y Obra Pública en la Emiliano Zapata, Olas Altas, Francisco Villa, Versalles y el paso deprimido de la avenida México. O sea: hay operativo, hay cuadrillas, hay empedrados que restituir y bocas de tormenta que limpiar antes de las lluvias, pero no hay trabajo. La contradicción es tan fina que casi es arte conceptual. Quizá el municipio descubrió la fórmula mágica: tapar baches sin bacheadores, como quien quiere pozole sin maíz.
Uno entiende que las finanzas municipales son un rompecabezas eterno y que cuadrar la nómina de un ayuntamiento es tarea de titanes. Pero decirle a un trabajador que se espere tres meses por su finiquito 'por falta de recursos', mientras se anuncia con bombo y platillo que ya se aplicaron carpetas de bacheo en el cruce con Tamaulipas, tiene el sabor amargo de la burla involuntaria. Al final, el mensaje que le llega al vallartense de a pie es sencillo: en este municipio siempre hay presupuesto para el anuncio y nunca para el que sostiene la pala. Y así seguiremos, esquivando charcos por avenidas recién bacheadas por nadie, esperando que el finiquito llegue, ojalá, antes del próximo temporal.
El detalle sabroso es que, mientras a los trabajadores se les avisa que no hay dinero ni para la liquidación inmediata, el propio Gobierno Municipal presume que activó un 'operativo emergente' de bacheo y desazolve con cuadrillas de Infraestructura y Obra Pública en la Emiliano Zapata, Olas Altas, Francisco Villa, Versalles y el paso deprimido de la avenida México. O sea: hay operativo, hay cuadrillas, hay empedrados que restituir y bocas de tormenta que limpiar antes de las lluvias, pero no hay trabajo. La contradicción es tan fina que casi es arte conceptual. Quizá el municipio descubrió la fórmula mágica: tapar baches sin bacheadores, como quien quiere pozole sin maíz.
Uno entiende que las finanzas municipales son un rompecabezas eterno y que cuadrar la nómina de un ayuntamiento es tarea de titanes. Pero decirle a un trabajador que se espere tres meses por su finiquito 'por falta de recursos', mientras se anuncia con bombo y platillo que ya se aplicaron carpetas de bacheo en el cruce con Tamaulipas, tiene el sabor amargo de la burla involuntaria. Al final, el mensaje que le llega al vallartense de a pie es sencillo: en este municipio siempre hay presupuesto para el anuncio y nunca para el que sostiene la pala. Y así seguiremos, esquivando charcos por avenidas recién bacheadas por nadie, esperando que el finiquito llegue, ojalá, antes del próximo temporal.