Michoacán por la Paz, la Justicia y el 'How are you' de las cocineras
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Vino la Presidenta de gira por Michoacán este fin de semana y, hay que decirlo, nos trajo un menú completo: turismo comunitario de entrada, cuatro mil millones de pesos de plato fuerte para el pueblo p'urhépecha y, de sobremesa, la promesa de que el Plan Michoacán por la Paz y la Justicia avanza en sus doce ejes. Doce ejes, contó desde el 12 Batallón de Infantería en Morelia. Doce, como los apóstoles, como los meses del año y como las veces que uno reza para que le pavimenten su calle en Charo.
La foto oficial fue preciosa: cocineras tradicionales del lago de Pátzcuaro, distintivos de turismo comunitario —86 tenemos en el estado, presumió la Secretaría de Turismo—, caminos artesanales y capacitación en inglés para las señoras que hacen las corundas. Uno se imagina la escena: la doña sirviendo un churipo mientras explica en perfecto inglés que el chile perón 'is very picoso, sir'. Bienvenido sea el idioma de Shakespeare a la cocina de humo, aunque a más de una cocinera le hubiera gustado que, antes del 'good morning', le enseñaran a cobrar en dólares.
Y aquí es donde el menú se pone interesante, porque mientras en Pátzcuaro se hablaba de paz, en Tumbiscatío un reporte ciudadano alertaba sobre un artefacto explosivo artesanal tirado a la orilla de la carretera rumbo a Arteaga. La Guardia Civil confirmó el hallazgo, la Semar acordonó y todos a rezar. No es un caso aislado: el propio Secretario de la Defensa reconoció que el crimen organizado ha sembrado minas terrestres en Tierra Caliente, con 625 artefactos localizados por el Ejército desde noviembre. Seiscientos veinticinco. En el estado del turismo comunitario, el eje de la paz tiene que competir con el eje del explosivo. Y en Tierra Caliente, cuando alguien te dice 'pisa firme', ya no es un consejo motivacional.
Pero no todo es pólvora. En Uruapan, la novedad de la semana fue una cruz floral y un mensaje intimidatorio colocados sobre una camioneta en el estacionamiento de una plaza comercial, a plena tarde de viernes. Uno va por sus tortas y sale con crisis existencial. La movilización fue tremenda, aunque la reflexión también: hemos llegado al punto en que hasta el terror organizado ya contrata florista.
Mientras tanto, en la capital, los morelianos vivimos nuestra propia versión del Plan por la Paz, pero contra el Morebús y el teleférico. Según un sondeo, la genial idea de construir las dos obras al mismo tiempo tiene a la ciudadanía tardando hasta una hora en cruzar la zona del monumento a Lázaro Cárdenas, ese mismo que hace menos de una semana amaneció bajo el agua. Porque en Morelia no basta con el tráfico: hay que sazonarlo con inundación. El caos vial no es un error de planeación, es una experiencia inmersiva. Turismo comunitario de sufrir en el embudo, distintivo incluido.
En el terreno de la grilla, que nunca descansa, el Instituto Electoral de Michoacán estrenó pobladores: dos funcionarios con vínculos profesionales en Tabasco llegaron a áreas clave del organismo, justo cuando el INE removió a cinco de siete consejeros y el consejero Jorge Montaño Ventura —también de raíces tabasqueñas— anda bajo la lupa de las columnas. Coincidencia geográfica, dirán ellos. En Michoacán ya sabemos que cuando llegan de Tabasco a organizar elecciones, más vale que alguien traiga paraguas: en este estado hasta la política se inunda.
Y porque la Cuarta Transformación no se toma vacaciones, Fabiola Alanís nos recordó que Michoacán debe seguir siendo 'ejemplo de unidad', que la fuerza de Morena no está en los cargos sino en la organización del pueblo. Bonita frase para decirla justo cuando once aspirantes se registraron para coordinar la 4T rumbo al 2027 y andan mandándose quejas entre ellos como quien reparte tamales en velorio: todos quieren, nadie invita.
De postre, la nota que unió a la selección nacional con la conciencia: los jugadores del Tri devolverán los Rolex que les regaló un influencer estadounidense, 'en común acuerdo'. Qué nobleza, qué desprendimiento, qué oportuno arrepentimiento justo cuando la foto de las muñecas se volvió tendencia. Los relojes de vuelta, la dignidad recuperada y la lección aprendida: en el fútbol mexicano, como en el Plan Michoacán, todo avanza en sus doce ejes… menos la hora.
Así cerramos la semana: con cocineras bilingües, caminos artesanales, minas que nadie sembró en la conferencia, un teleférico que nos regala una hora de vida en el tráfico y una Presidenta que ve a Michoacán con optimismo. Nosotros también lo vemos con optimismo, presidenta. El problema es que lo vemos desde el embotellamiento, con el paraguas abierto y el churipo enfriándose.
La foto oficial fue preciosa: cocineras tradicionales del lago de Pátzcuaro, distintivos de turismo comunitario —86 tenemos en el estado, presumió la Secretaría de Turismo—, caminos artesanales y capacitación en inglés para las señoras que hacen las corundas. Uno se imagina la escena: la doña sirviendo un churipo mientras explica en perfecto inglés que el chile perón 'is very picoso, sir'. Bienvenido sea el idioma de Shakespeare a la cocina de humo, aunque a más de una cocinera le hubiera gustado que, antes del 'good morning', le enseñaran a cobrar en dólares.
Y aquí es donde el menú se pone interesante, porque mientras en Pátzcuaro se hablaba de paz, en Tumbiscatío un reporte ciudadano alertaba sobre un artefacto explosivo artesanal tirado a la orilla de la carretera rumbo a Arteaga. La Guardia Civil confirmó el hallazgo, la Semar acordonó y todos a rezar. No es un caso aislado: el propio Secretario de la Defensa reconoció que el crimen organizado ha sembrado minas terrestres en Tierra Caliente, con 625 artefactos localizados por el Ejército desde noviembre. Seiscientos veinticinco. En el estado del turismo comunitario, el eje de la paz tiene que competir con el eje del explosivo. Y en Tierra Caliente, cuando alguien te dice 'pisa firme', ya no es un consejo motivacional.
Pero no todo es pólvora. En Uruapan, la novedad de la semana fue una cruz floral y un mensaje intimidatorio colocados sobre una camioneta en el estacionamiento de una plaza comercial, a plena tarde de viernes. Uno va por sus tortas y sale con crisis existencial. La movilización fue tremenda, aunque la reflexión también: hemos llegado al punto en que hasta el terror organizado ya contrata florista.
Mientras tanto, en la capital, los morelianos vivimos nuestra propia versión del Plan por la Paz, pero contra el Morebús y el teleférico. Según un sondeo, la genial idea de construir las dos obras al mismo tiempo tiene a la ciudadanía tardando hasta una hora en cruzar la zona del monumento a Lázaro Cárdenas, ese mismo que hace menos de una semana amaneció bajo el agua. Porque en Morelia no basta con el tráfico: hay que sazonarlo con inundación. El caos vial no es un error de planeación, es una experiencia inmersiva. Turismo comunitario de sufrir en el embudo, distintivo incluido.
En el terreno de la grilla, que nunca descansa, el Instituto Electoral de Michoacán estrenó pobladores: dos funcionarios con vínculos profesionales en Tabasco llegaron a áreas clave del organismo, justo cuando el INE removió a cinco de siete consejeros y el consejero Jorge Montaño Ventura —también de raíces tabasqueñas— anda bajo la lupa de las columnas. Coincidencia geográfica, dirán ellos. En Michoacán ya sabemos que cuando llegan de Tabasco a organizar elecciones, más vale que alguien traiga paraguas: en este estado hasta la política se inunda.
Y porque la Cuarta Transformación no se toma vacaciones, Fabiola Alanís nos recordó que Michoacán debe seguir siendo 'ejemplo de unidad', que la fuerza de Morena no está en los cargos sino en la organización del pueblo. Bonita frase para decirla justo cuando once aspirantes se registraron para coordinar la 4T rumbo al 2027 y andan mandándose quejas entre ellos como quien reparte tamales en velorio: todos quieren, nadie invita.
De postre, la nota que unió a la selección nacional con la conciencia: los jugadores del Tri devolverán los Rolex que les regaló un influencer estadounidense, 'en común acuerdo'. Qué nobleza, qué desprendimiento, qué oportuno arrepentimiento justo cuando la foto de las muñecas se volvió tendencia. Los relojes de vuelta, la dignidad recuperada y la lección aprendida: en el fútbol mexicano, como en el Plan Michoacán, todo avanza en sus doce ejes… menos la hora.
Así cerramos la semana: con cocineras bilingües, caminos artesanales, minas que nadie sembró en la conferencia, un teleférico que nos regala una hora de vida en el tráfico y una Presidenta que ve a Michoacán con optimismo. Nosotros también lo vemos con optimismo, presidenta. El problema es que lo vemos desde el embotellamiento, con el paraguas abierto y el churipo enfriándose.