Guachochi estrena pantalla de agua de 15 metros; para el hospital todavía no llueve presupuesto
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Hay obras que definen a una administración, y esta bien podría ser la definitiva: Guachochi inauguró las Fuentes Multimedia del Lago Las Garzas, una pantalla de agua de quince metros de altura por treinta de ancho, capaz de proyectar imágenes, efectos visuales y contenido multimedia, con una inversión de 15.5 millones de pesos. En la Sierra Tarahumara, tierra de barrancas monumentales y corredores rarámuri, ahora también hay un espectáculo líquido digno de casino de Las Vegas. El progreso, por fin, gotea.
El problema es que el agua no sólo baila: también hace contraste. Porque el mismo fin de semana, el alcalde de la capital confirmó que el nuevo hospital del IMSS se queda en pausa durante todo 2026, sencillamente porque la federación no asignó recursos para construirlo. Estado y Municipio mantienen los terrenos disponibles, pero el IMSS informó que no tiene partida presupuestal. O sea: hay lote, hay ganas, hay foto para la cámara, pero no hay hospital.
Uno intenta hacer las cuentas y no salen. Con 15.5 millones no se construye un hospital, es cierto, nadie está diciendo eso. Pero sí es una cifra suficiente para que cualquier chihuahuense, mientras espera turno en un pasillo caluroso —como los familiares que reportaron falta de aire acondicionado en el Issște de la capital—, se pregunte cuál es exactamente el orden de las prioridades cuando llega el dinero.
Quizá sea injusto comparar: la pantalla de agua es turismo, es identidad, es atraer visitantes, y en eso Guachochi ya demostró músculo llenando su hotelería con el Ultramaratón de los Cañones. Todo suma. Pero cuesta no imaginar el folleto turístico definitivo: "Visite la Sierra Tarahumara, maravíllese con nuestras fuentes multimedia y, si algo le pasa, disfrute el paisaje mientras lo trasladan tres horas al hospital más cercano". Efectos visuales de sobra; camas, las que Dios provea. En Chihuahua ya aprendimos que el futuro llega en alta definición, aunque sea sólo el del agua.
El problema es que el agua no sólo baila: también hace contraste. Porque el mismo fin de semana, el alcalde de la capital confirmó que el nuevo hospital del IMSS se queda en pausa durante todo 2026, sencillamente porque la federación no asignó recursos para construirlo. Estado y Municipio mantienen los terrenos disponibles, pero el IMSS informó que no tiene partida presupuestal. O sea: hay lote, hay ganas, hay foto para la cámara, pero no hay hospital.
Uno intenta hacer las cuentas y no salen. Con 15.5 millones no se construye un hospital, es cierto, nadie está diciendo eso. Pero sí es una cifra suficiente para que cualquier chihuahuense, mientras espera turno en un pasillo caluroso —como los familiares que reportaron falta de aire acondicionado en el Issște de la capital—, se pregunte cuál es exactamente el orden de las prioridades cuando llega el dinero.
Quizá sea injusto comparar: la pantalla de agua es turismo, es identidad, es atraer visitantes, y en eso Guachochi ya demostró músculo llenando su hotelería con el Ultramaratón de los Cañones. Todo suma. Pero cuesta no imaginar el folleto turístico definitivo: "Visite la Sierra Tarahumara, maravíllese con nuestras fuentes multimedia y, si algo le pasa, disfrute el paisaje mientras lo trasladan tres horas al hospital más cercano". Efectos visuales de sobra; camas, las que Dios provea. En Chihuahua ya aprendimos que el futuro llega en alta definición, aunque sea sólo el del agua.