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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Chihuahua Nota 5 de julio de 2026

Pérez Cuéllar viaja a Guadalupe y Calvo a decir que todo está bajo control; los 153 desplazados no alcanzaron a escucharlo

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Pérez Cuéllar viaja a Guadalupe y Calvo a decir que todo está bajo control; los 153 desplazados no alcanzaron a escucharlo
El alcalde con licencia de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, escogió un escenario memorable para lanzar su mensaje de firmeza: se paró en el municipio de Guadalupe y Calvo, en una asamblea informativa de Morena, para asegurar que están listos para defender la Cuarta Transformación en todo el estado y que Chihuahua necesita "una coordinación sólida con el Gobierno de México para que los beneficios lleguen hasta el último rincón de la entidad".

Hasta el último rincón. Qué frase. Porque justamente en ese municipio, organizaciones de derechos humanos denunciaron esta semana el desplazamiento de 153 personas, el asesinato de una mujer y un niño, y ataques con explosivos lanzados contra viviendas, además de exigir una respuesta urgente de los tres niveles de gobierno. El último rincón, resulta, está tan lejos que a la gente le tocó salir corriendo de él antes de que llegara ningún beneficio.

Uno entiende la lógica política: si vas a hablar de coordinación y de que todo marcha, mejor decirlo en el territorio más complicado, para que suene valiente. Pero el efecto es el contrario. Prometer que los programas llegarán "hasta el último rincón" en el municipio donde precisamente los vecinos están abandonando ese rincón por la violencia es un ejercicio de optimismo que raya en lo acrobático.

El contexto lo completa un senador que esta misma semana recordó que en lo que va del sexenio suman 12 presidentes municipales asesinados en el país, y que la federación ha dejado solos a los alcaldes de municipios pequeños y medianos frente al crimen organizado. Guadalupe y Calvo es, casualmente, uno de esos municipios pequeños, serranos y complicados.

Que conste: nadie pide que un político resuelva la inseguridad con un discurso. Pero sí que, al menos, el discurso no contradiga tan abiertamente lo que están viviendo quienes lo escuchan —o lo que están viviendo quienes ya no pudieron quedarse a escucharlo—. En Chihuahua sabemos distinguir entre la coordinación sólida y la foto sólida. Y esta, por ahora, se parece más a la segunda.