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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Chihuahua Digest 6 de julio de 2026

Perdimos 3-2, pero la carnita quedó al término medio

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Perdimos 3-2, pero la carnita quedó al término medio
Hubo una vez, este domingo, en que Chihuahua entero decidió que la eliminación era un detalle menor. México cayó 3-2 ante Inglaterra en los octavos del Mundial 2026 y, en lugar de guardar luto, medio estado se lanzó a la calle a festejar como si Jiménez hubiera metido el cuarto en tiempo agregado. En la Plaza del Ángel la música norteña reventó las bocinas apenas sonó el silbatazo final; en la glorieta de Pancho Villa decenas de personas fueron a "lamentarse" con tambores, banderas y cheve fría —un velorio con cumbia—; y en Delicias, sobre la mítica calle Tercera, la afición salió a celebrar "contra toda lógica, contra el marcador y, probablemente, contra las leyes del sentido común", según narró el propio Pionero, que no daba crédito.

Porque aquí, seamos honestos, el partido siempre fue el pretexto. El fin era la carne asada. Las carnicerías lo veían venir: reportaron aumento en la venta de cortes, carbón y paquetes para asar, porque un chihuahuense no necesita que gane el Tri para prender el carbón. Ganara o perdiera México, la arrachera ya estaba marinando desde el viernes.

Y ni la lluvia. En la Plaza del Ángel cayó un aguacero justo antes del partido —que, por cierto, se retrasó una hora por tormenta eléctrica en el Estadio Ciudad de México— y la gente se metió bajo el toldo como pollos bajo la lámina, pero no se movió. Protección Civil andaba emitiendo avisos preventivos por tormentas en media entidad, Bomberos advertía que hasta la fauna silvestre bajaba de los cerros a esconderse del agua, y aun así la pantalla gigante siguió transmitiendo bajo el diluvio. Prioridades.

Ahora, el capítulo que pasará a la historia patria: los huevos. Allá en Reforma aparecieron diez globos gigantes con forma de huevo y la leyenda "¿Y si sí?", ese himno del optimismo mexicano que combina esperanza con negación clínica. Los huevos volaron, y con ellos la ilusión, hasta que Bellingham puso el 2-0 y luego el 'Tala' Rangel regaló un penal para el 3-1. Cósmico: la misma semana, allá en Texas, tres empresas avícolas anunciaron que donarán más de 53 millones de huevos por un acuerdo antimonopolio. México colgó huevos de utilería en el aire; Texas reparte huevos de verdad. Cada quien su fe.

Faltaba el oráculo. El gato Coco, de Palacio Nacional, fue puesto ante dos platos —uno lleno con la bandera de México, otro vacío con la de Inglaterra— y, fiel a su naturaleza felina, "predijo" el triunfo tricolor. El gato falló. Pónganlo a checar tarjeta con el resto de los analistas deportivos, que al menos ellos cobran por equivocarse.

Mientras tanto, en la eterna contienda cultural, algunos restaurantes chihuahuenses se sumaron al operativo "Inglés no, español sí": cambiaron sus nombres al castellano y lanzaron promociones patrióticas para exorcizar a los Tres Leones desde la cocina. Una estrategia infalible que, como se vio, dejó a Inglaterra temblando en cuartos de final mientras nosotros regresábamos al comal. Pero ojo, que la coherencia nos dura lo que un tuit: al mismo tiempo la Cabalgata Villista anunció su edición 2026 con "vehículos racers y cuatrimotos" sumándose a la travesía. Sí: la División del Norte ahora con motor de dos tiempos. Doroteo Arango no sabe si emocionarse o pedir que le bajen el volumen.

En la grada política, las cámaras del Mundial hicieron su trabajo de siempre: enfocaron el palco donde estaban la regidora panista Isela Martínez y el secretario particular de la gobernadora, Fernando Álvarez Monje. Nada como un boleto de octavos para recordarnos quién sí alcanzó lugar. Y a ras de precampaña, César Jáuregui reunió a casi mil 900 mujeres en el salón Lago di Como —tantas que doscientas se quedaron afuera y hubo que abrir sucursal en un restaurante—, todo bajo el mantra de que pone su "vocación de servicio a disposición del PAN". La vocación, como el aforo, a veces se desborda.

No todo fue confeti. En Cuauhtémoc, un ataque armado dejó dos ejecutados; en Parral mataron a un hombre a unos metros del Fan Fest donde se transmitía el partido; y en la Sierra las muertes por tuberculosis se duplicaron en un mes. El domingo chihuahuense fue eso: un país que sabe hacer fiesta con lo que sea —una derrota, un huevo inflable, una cuatrimoto— mientras el otro país, el de la nota roja, sigue trabajando horas extra sin descanso. Perdimos 3-2. La carnita, eso sí, quedó al término medio.