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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Guanajuato Digest 6 de julio de 2026

El agua se llevó las chelas (y la ilusión): crónica de un domingo mundialista de puntería mojada

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El agua se llevó las chelas (y la ilusión): crónica de un domingo mundialista de puntería mojada
Hubo un momento, este domingo, en que Guanajuato entero pareció ensayar una misma coreografía: prepararse con enorme ilusión para algo que terminó saliendo mal. La selección, la calle Subterránea, los pronósticos de la afición celayense que prometía casarse si México pasaba a cuartos. Todos afinaron la esperanza. A todos les llovió encima.

Empecemos por lo profético. En León existe un dato histórico que nadie quiso recordar a tiempo: en el viejo Nou Camp, en 1970, Alemania le ganó a Inglaterra 3-2 en cuartos de final. Cincuenta y seis años después, el marcador 3-2 volvió a aparecer en pantalla, solo que ahora con México del lado equivocado. La numerología del Bajío estaba servida en bandeja y nadie la leyó. La Plaza del Expiatorio pasó de la euforia a la tristeza en el tiempo que tarda un silbatazo, y en Celaya cuatro mil aficionados ovacionaron al Tricolor porque en este país aplaudimos hasta la derrota, con tal de no quedarnos callados.

La ironía fina la puso, como siempre, la economía. Mientras la afición despedía a los ingleses con nostalgia, resulta que las exportaciones de Guanajuato a Inglaterra crecieron 193.9% en el primer trimestre. O sea: en la cancha nos ganan 3-2, pero les vendimos autopartes con un incremento de casi el doscientos por ciento. Perdimos el partido y ganamos la balanza comercial. Que alguien le explique a Southgate que el verdadero marcador se juega en la aduana.

Pero el verdadero espectáculo acuático fue en la capital. En la calle Subterránea —esa maravilla de ingeniería que consiste, literalmente, en meter una avenida por donde antes pasaba un río— se organizó un Fan Fest para ver el partido. Detalle geográfico para foráneos: la Subterránea se llama así porque va por abajo, por el cauce histórico del agua. Programar una fiesta con pantalla gigante en el lecho de un río, en plena temporada de lluvias, tiene el mismo nivel de planeación estratégica que asar carne dentro de la alberca. Y pasó lo que la topografía anunciaba: una lluvia de mediodía arrastró mobiliario y mercancía de los comerciantes que apenas montaban sus puestos. El gobierno municipal, tras la evidencia videográfica que circuló en redes, canceló todo 'por prevención'. La prevención llegó, como el drenaje, con años de retraso.

El comunicado oficial aclaró que el Fan Fest 'nació como una iniciativa ciudadana y empresarial, respaldada y acompañada por el Gobierno Municipal'. Traducción del bajacaliano al español: cuando sale bien es del gobierno, cuando sale flotando es de los ciudadanos. A los comerciantes afectados se les citó el lunes de 10 a 13 horas para que Economía y Fiscalización 'vean cómo apoyarlos'. Ese 'ver cómo' es de las frases más tiernas del vocabulario municipal mexicano.

Y aquí entra el gran protagonista secundario del domingo: el expresidente municipal Alejandro Navarro, esposo de la actual alcaldesa, que había prometido regalar dos mil cervezas frías durante el juego. Dos mil. Una logística de generosidad que la lluvia, aguafiestas profesional, mandó al desagüe. Navarro, según Notus, anda en plena autopromoción por las calles: compró el canal de cable local, tiene un programa con el mismo nombre que su viejo lema de gobierno, y se le ve haciendo 'periodismo' donde le aplauden y le echan porras. Un exalcalde que se reconvirtió en reportero de su propia campaña permanente es, hay que reconocerlo, una jugada que ni Roberto Alvarado con dos mundiales.

Mientras la capital achicaba agua, el Obispo de Irapuato pedía vigilar las ligas deportivas para evitar que el crimen organizado se infiltre en el deporte juvenil. Petición razonable y, tristemente, actual: esa misma noche, en un campo de fútbol de San José de la Montaña, en Salamanca, un comando armado se llevó a cinco hombres que convivían en la cancha. El gobierno municipal 'desmintió' el hecho mientras Seguridad Pública confirmaba que aún no hay denuncia formal. Es el nuevo género literario guanajuatense: desmentir y confirmar en el mismo párrafo, como Schrödinger pero con oficio de prensa.

Y para cerrar la jornada de reingenierías, en Celaya el organismo del agua, Jumapa, anunció despidos 'por duplicidad de funciones' y de paso se cambiará el nombre a SIGA. Porque cuando algo no funciona en este país, la solución más económica y más rápida siempre es la misma: cambiarle el nombre. Que SIGA, pues, aunque el agua siga saliendo por donde no debe.

Epílogo empapado: perdimos con Inglaterra, se inundó la fiesta, se quedaron las dos mil chelas sin repartir y hasta el clima jugó de local para la nostalgia. Pero descuiden: exportamos más que nunca, tenemos semáforos nuevos en la capital que te hacen esperar 45 minutos en Marfil, y un exalcalde con canal propio para contarnos que todo va de maravilla. Guanajuato pierde el partido, pero nunca la narrativa.