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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Guanajuato Nota 6 de julio de 2026

Jumapa despide gente 'por duplicidad' y se cambia de nombre: cuando la solución es el corrector de textos

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Jumapa despide gente 'por duplicidad' y se cambia de nombre: cuando la solución es el corrector de textos
Celaya nos regaló esta semana una de las obras cumbres de la administración pública mexicana: la reingeniería que consiste en cambiarle el nombre a las cosas para que parezca que cambiaron. El organismo del agua, Jumapa —esas seis letras que llevan décadas asociadas a fugas, recibos y baches con vida propia—, anunció despidos 'por duplicidad de funciones' y, de paso, estrenará nuevo nombre: Sistema Integral de Gestión del Agua y Alcantarillado, o SIGA para los cuates.

Hay que admirar la economía poética del asunto. En un solo movimiento se despide personal, se ahorra en nómina y se le pone al organismo un nombre que suena a comercial de agua embotellada premium. 'Sistema Integral.' 'Gestión.' Palabras que en el papel forman un poema de eficiencia y que en la banqueta, cuando revienta el tubo, siguen significando exactamente lo mismo: el agua saldrá por donde le dé la gana.

Lo de la 'duplicidad de funciones' es especialmente delicioso. Quiere decir que había dos personas haciendo lo mismo, lo cual, siendo justos, describe también a buena parte de cualquier organigrama municipal del país. El detalle es que la reingeniería se aplica contra los trabajadores de abajo con quirúrgica precisión, mientras la duplicidad de nombres, siglas, membretes y logotipos suele multiplicarse arriba sin que nadie la considere un gasto redundante.

Y luego está el gran clásico nacional: el rebautizo. Cuando algo no funciona —un programa, una secretaría, una corporación policiaca, un organismo del agua—, la primera y más barata de las soluciones siempre es la misma: cambiarle el nombre. Es el equivalente institucional a pintar la fachada mientras el techo gotea. Jumapa muere para que nazca SIGA, con la esperanza tácita de que los ciudadanos asociemos el nuevo acrónimo con un futuro sin desabasto. Spoiler para el próximo estiaje: el nombre nuevo tampoco llena los tinacos.

Sería reconfortante que la palabra 'Integral' del nuevo nombre significara realmente algo integral: presión constante, drenajes que no se desborden en cada tromba, recibos que uno entienda. Pero por experiencia sabemos que en estos rebautizos lo único que cambia de verdad es el papel membretado y las lonas del edificio. Que SIGA, pues. Ojalá el agua también le haga caso al nuevo letrero.