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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Michoacán Digest 6 de julio de 2026

“¿Y si sí?” Spoiler: no. Crónica de un domingo en que Morelia blindó Las Tarascas para ver perder al Tri

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“¿Y si sí?” Spoiler: no. Crónica de un domingo en que Morelia blindó Las Tarascas para ver perder al Tri
Michoacán amaneció este domingo con una pregunta metafísica pintada en cada bardas y grupo de WhatsApp: “¿Y si sí?”. Y sí, sí pasó algo: perdimos. Pero no adelantemos el velorio, porque lo hermoso de este día fue todo lo que montamos ANTES de la tragedia, con la disciplina de quien organiza una boda que ya sabe que va a terminar en pleito.

Empecemos por Morelia, capital mundial de la prevención. Trescientos elementos de la Policía resguardaron Las Tarascas, se instalaron filtros de seguridad y hasta se restringió la venta de cerveza para llevar en los restaurantes cercanos, todo para garantizar “un entorno totalmente familiar”. Y vaya que fue familiar: familias enteras se reunieron a sufrir juntas, en sano abrazo colectivo, mientras Inglaterra les explicaba a los niños que la vida es dura. Trescientos policías para cuidar un festejo que nunca llegó; el operativo más caro de la historia para vigilar un vacío. Ahí quedaron los uniformados, firmes, custodiando un monumento a la esperanza que se derretía en tiempo real.

La consigna oficial, según los pronósticos locales, iba “a favor del equipo local”. Los pronósticos locales, ese oráculo infalible que también prometía plazas automáticas en las normales. En Zamora la afición se plantó en la Plaza Principal “hasta el final”, que es la manera bonita de decir que aguantaron los tres goles ingleses sin moverse, como buenos michoacanos que no abandonan ni cuando el barco ya es submarino.

Dentro del Azteca, el guion fue de telenovela: roja, penales, dramatismo y un tal Bellingham que metió dos goles en dos minutos, es decir, que hizo su trabajo del domingo en menos de lo que tarda un moreliano en cruzar Las Tarascas un día normal. México jugó 36 minutos con uno menos y aun así “hizo el gasto”, esa noble tradición nacional de gastar mucho para no comprar nada.

Y luego vino el momento cumbre, el instante de honestidad brutal que solo un veterano concede: el director técnico salió a decir “yo soy el responsable”. Aplausos. Por fin alguien en este país se echa la culpa de algo sin que se lo pidan tres fiscalías. “Nos equivocamos tres veces y lo pagamos caro”, dijo, resumiendo no solo el partido, sino la biografía emocional de Michoacán. Acto seguido, matizó con el clásico “hicimos lo que pudimos”, que es la lápida perfecta para cualquier proyecto: deportivo, sexenal o presupuestal. Y como toda historia mexicana termina con una sucesión anunciada, ya se confirmó el relevo: entra el ayudante a heredar el equipo y los escombros. Bienvenido al puesto; las llaves están donde siempre, junto a las excusas.

Hablando de sucesiones, mientras el Tri se despedía, la política michoacana ensayaba su propia eliminatoria rumbo a 2027. Un exgobernador salió a informarnos que un aspirante “tiene estructura”, pero otro “coordinará la 4T”, porque en la 4T tener estructura y coordinar son cosas distintas, como tener boleto y no entrar al estadio. El mismo estratega reveló que un comentario presidencial fue en realidad un “recordatorio” para el gobernador, en ese dialecto en el que nadie ordena nada pero todos entienden todo. Y no faltó el aspirante que denunció que los videos que circulan de él están “manipulados” justo cada vez que hay elección; una fatalidad tecnológica que solo lo ataca en temporada, como los mosquitos.

La Presidenta, en gira, recordó que “las mujeres son el alma de la nación” mientras entregaba pensiones en Quiroga: reconocimiento con transferencia bancaria incluida, que siempre se siente más que el reconocimiento de discurso solito. Y para ponerle sermón al domingo, el rector de la Catedral de Morelia advirtió que “el poder y la soberbia alejan del bien común”. Homilía valiente, considerando que en Michoacán decir eso equivale a leer la lista completa de asistencia política del estado. Los sabios y entendidos, dijo, terminan confundiendo el bien con el mal; alguien debería mandar esa frase, enmarcada, a la próxima reunión de coordinación de la 4T.

Así cerró el domingo: con trescientos policías cuidando una fiesta que nunca fue, una cerveza que nadie pudo comprar, un técnico que se echó la culpa como caballero y una clase política que sigue jugando penales imaginarios rumbo al 2027. Michoacán, fiel a sí mismo, hizo el gasto. Y como buen michoacano, ya está preguntando: ¿y si sí, la próxima?