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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Michoacán Nota 6 de julio de 2026

Las Tarascas bajo custodia: 300 policías, cero cheves y una derrota en familia

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Las Tarascas bajo custodia: 300 policías, cero cheves y una derrota en familia
Que nadie diga que en Morelia no sabemos organizar un duelo. Para el partido de octavos de final, la autoridad desplegó un operativo digno de coronación real: trescientos elementos de la Policía Morelia resguardando la fuente de Las Tarascas, filtros de seguridad instalados y, la joya de la corona, restricciones a los restaurantes cercanos para que no vendieran alcohol para llevar. Todo, según el presidente municipal, para que el ambiente fuera “totalmente familiar, pese a las críticas”.

Y familiar fue. Tan familiar que terminamos todos abrazados llorando, como en las mejores reuniones de tíos. El plan tenía una lógica impecable: prevenir los destrozos de una celebración masiva. El pequeño detalle que nadie contempló es que para celebrar hay que ganar, y esa parte del operativo quedó fuera del presupuesto municipal. Así que los trescientos uniformados pasaron la noche custodiando con gallardía el festejo más inexistente de la historia reciente: firmes alrededor de una fuente, protegiendo a la ciudadanía de una euforia que Inglaterra tuvo la delicadeza de cancelar en dos minutos gracias al doblete de su mediocampista.

La cereza fue la ley seca portátil. Cerraron la llave de la cerveza para llevar en nombre del entorno familiar, y hay que reconocer la sabiduría: viendo cómo terminó el marcador, el gobierno municipal probablemente nos salvó de una cruda emocional Y etílica combinadas. Nos quitaron el consuelo líquido, sí, pero también el testigo de nuestra vergüenza. Beber ese partido sobrios fue el verdadero acto de disciplina cívica del domingo.

Mientras tanto, las familias se concentraron “en diferentes puntos” con la ilusión intacta y el pronóstico local a favor, ese mismo pronóstico local que en Michoacán tiene el mismo rigor científico que la promesa de una plaza automática. La afición zamorana, por su parte, apoyó “hasta el final” en la Plaza Principal, que es la forma heroica de decir que se quedaron a ver los tres goles sin correr, como valientes.

Al final, Morelia hizo lo que mejor sabe hacer: montó un dispositivo impecable, invirtió recursos, cuidó cada detalle y perdió de todas formas. Trescientos policías, ni una lata de más y una derrota rigurosamente familiar. Ya solo falta que alguien pase la charola para pagar el operativo. Eso sí, con la garantía de que el entorno fue, hasta el amargo final, totalmente familiar.