Ingresar | Crear cuenta

El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Michoacán Nota 6 de julio de 2026

El rector de la Catedral habla de soberbia y, por accidente, describe la agenda política del estado

Tamaño de letra
El rector de la Catedral habla de soberbia y, por accidente, describe la agenda política del estado
Hay homilías y hay diagnósticos. La del rector de la Catedral de Morelia fue las dos cosas al mismo tiempo. Este domingo, monseñor advirtió que “el poder y la soberbia alejan del bien común” y cuestionó a quienes, desde el poder político, económico o intelectual, actúan movidos por intereses personales. Hasta ahí, una reflexión evangélica de manual. El problema es que en Michoacán esa frase deja de ser sermón y se convierte, sin querer, en una lista de asistencia.

El sacerdote citó el pasaje en el que Jesús agradece que las cosas se revelen “a la gente sencilla” y no a “los sabios y entendidos”, esos que —dijo— terminan confundiendo el bien con el mal cuando se alejan del Evangelio. Uno escucha eso y no sabe si está en misa o en la transmisión de una reunión de coordinación política. Porque si hay algo que abunda en el estado son sabios y entendidos: expertos en encuestas serias, especialistas en recordatorios, analistas del piso parejo y estrategas del “hicimos lo que pudimos”.

Lo valiente del asunto es el timing. Predicar contra la soberbia del poder, en Michoacán, el mismo fin de semana en que la clase política ensayaba su repechaje rumbo al 2027, tiene un mérito notable: es como advertir sobre los peligros del agua justo cuando todos se están ahogando. Monseñor pidió privilegiar la sencillez sobre la soberbia, un consejo que en el ecosistema político local suena tan exótico como pedir que se cierre la llave de la cerveza en pleno partido. Ah, no, eso último sí pasó.

El mensaje, además, tiene la elegancia de no acusar a nadie en particular, lo cual lo vuelve peligrosamente universal: cada quien puede escucharlo pensando en su adversario y salir tranquilo. Esa es la genialidad involuntaria del púlpito: al no señalar, señala a todos. Los sabios y entendidos asentirán convencidos de que la advertencia era para el de enfrente, que es exactamente la definición de soberbia contra la que predicaba el rector.

Queda entonces la homilía flotando sobre Morelia como una tarea pendiente: privilegiar el bien común sobre el interés personal. Un reto ambicioso en un estado donde el bien común suele llegar en tercer lugar, después de la estructura y de las encuestas serias. Pero se agradece el recordatorio —y perdón por la palabra— desde la Catedral. Al menos ahí todavía alguien lo dice en voz alta y de gratis.