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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Ciudad de México Nota 6 de julio de 2026

230 mexicanos fueron a terapia por culpa del Tri (antes de que el Tri los eliminara)

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230 mexicanos fueron a terapia por culpa del Tri (antes de que el Tri los eliminara)
Existe un dato de este Mundial que merece un lugar en el museo del alma nacional: desde que arrancó la Copa el 11 de junio, el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia brindó casi 3 mil apoyos psicológicos en los puntos mundialistas de la ciudad, y de esos, 230 fueron específicamente por 'la emoción que genera la participación de México' en el torneo. Léase de nuevo, despacio: hay 230 compatriotas que necesitaron contención emocional profesional por la selección mexicana. Y ojo, la cifra es del corte previo. Después del 2-3 con Inglaterra, calcúlele usted.

Es, sin exagerar, el retrato más honesto de nuestra relación tóxica con el futbol. Ningún terapeuta del mundo tiene un caso clínico tan documentado: un pueblo entero que, cada cuatro años, se sube a una montaña rusa emocional sabiendo perfectamente que la vagoneta descarrila en octavos. Los aficionados llegaron a los puntos mundialistas no solo a ver el partido, sino a que alguien les tomara la mano mientras lo veían. Servicio integral: pantalla gigante, elenco de Maná en el medio tiempo y psicólogo de guardia por si Julián Quiñones no alcanza.

Lo entrañable —y lo demoledor— es que el sistema ya lo tenía previsto. Alguien, en alguna oficina, dedujo con precisión de actuario que la selección iba a lastimar a la población y montó módulos de apoyo emocional. Es como poner una ambulancia afuera de la casa de la ex antes de tocar el timbre. La institución conoce a su pueblo mejor que su pueblo: sabe que 'jugamos como nunca y perdimos como siempre' no es una frase, es un diagnóstico con código en el manual.

Y conviene no frivolizar del todo: entre esos casi 3 mil apoyos hay motivos que no tienen nada de graciosos, personas que se acercaron por angustias reales que la aglomeración desnuda. Que un espacio público ofrezca contención mental gratuita es, en el fondo, una buena noticia en un país que suele mandar la salud mental hasta el último renglón del presupuesto. El chiste no es que existan; el chiste es que la selección haya sido, oficialmente, una de las causas.

Así que la próxima vez que alguien le pregunte por qué se pone así con el Tri, usted responda con estadística en mano: no es exageración, es un cuadro clínico reconocido por las autoridades capitalinas. Somos el único país donde el psicólogo del pueblo se llama Javier Aguirre y la sala de espera es Paseo de la Reforma. Nos quedamos sin cuartos de final, pero ganamos algo más raro: un país que por fin admite, en cifras oficiales, que el futbol le rompe el corazón. Para el otro Mundial, dicen, vamos macizo. Y la terapia, seguramente, también.