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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Chihuahua Nota 7 de julio de 2026

El muro que subió siete grados: la única obra binacional que sí funciona a la perfección

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El muro que subió siete grados: la única obra binacional que sí funciona a la perfección
Hay proyectos fronterizos que llevan décadas de discursos, promesas y cortes de listón. Y luego está el muro, esa estructura que nadie del lado mexicano pidió, que ha resultado sorprendentemente eficaz… para calentarnos.

El director de Ecología de Ciudad Juárez, César Díaz Gutiérrez, explicó esta semana que el metal del muro fronterizo absorbe la radiación solar durante el día y luego la irradia al ambiente, elevando hasta siete grados la sensación térmica en su entorno. Léase con calma: en plena temporada de altas temperaturas, alguien instaló a lo largo de la línea un radiador del tamaño de un estado. Ingeniería de punta.

Uno imaginaba el muro como símbolo de división, de política migratoria, de discursos con banderita. Nadie lo vendió como electrodoméstico. Y sin embargo aquí está, cumpliendo la función que nunca prometió: convertir la frontera en un sartén de acero galvanizado. Es, muy probablemente, el único acuerdo binacional que opera al cien por ciento sin subcomités, sin revisión anual y sin necesidad de que nadie viaje a Washington. Reparte calor a ambos lados con una imparcialidad admirable.

Lo verdaderamente triste es quién paga la cuenta térmica: los vecinos de las colonias pegadas al muro, que ya de por sí aguantan un julio juarense donde el termómetro no pide permiso. Ahora, además, tienen que soportar los siete grados de cortesía que el acero les devuelve al caer la tarde. No hay sombrilla que alcance ni cerveza que enfríe lo suficiente.

Que conste que la observación viene de la propia autoridad ambiental, no de un meme. Y quizá ese sea el detalle más elocuente del asunto: se necesitó que Ecología midiera la temperatura para descubrir que la barrera más cara de la región también es la más caliente. Villa cruzaba la frontera a caballo y sin sudar de más. Hoy, para pasar por ahí, hasta el paisaje trae fiebre.