El agua de la ZMG sale turbia, pero según la autoridad es 'utilizable'
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En unas 200 colonias del Área Metropolitana de Guadalajara la queja se repite: el agua de la llave sale turbia, oscura y con un olor que no invita precisamente a llenar la jarra. Los vecinos reportan que tras bañarse o usarla han presentado molestias en la piel, y de ahí las protestas y los llamados a declarar una emergencia.
La respuesta oficial, sin embargo, apunta en otra dirección. La Secretaría de Salud Jalisco descartó una alerta sanitaria: sostiene que no existe un incremento atípico de enfermedades asociadas al agua y que no se cumplen los criterios para una declaratoria. Para acompañar la tranquilidad, emitió una serie de recomendaciones para el uso seguro del líquido en el hogar, ese género literario que consiste en enseñarte a convivir con el problema mientras se resuelve.
El momento cumbre lo aportó el director general de Servicios de Salud Zapopan, Miguel Ochoa Plascencia, quien descartó que el agua turbia genere daños en la piel y aseguró que en el Hospitalito hacen estudios constantes del agua que reciben "y es un agua utilizable". Utilizable: un adjetivo que promete mucho menos que "potable" y que deja a la imaginación de cada quien decidir para qué, exactamente, la utiliza.
En el terreno de las obras, las autoridades estatales supervisaron los avances del Sistema de Bombeo La Calera y el Colector Villa Fontana, presentados como proyectos estratégicos para garantizar abasto y saneamiento en la metrópoli. La ceremonia de la supervisión es infalible: cuando el agua sale mal, siempre hay una obra que inspeccionar y una foto que tomar.
El saldo, para el vecino de a pie, es sencillo de resumir. Por un lado, evidencias caseras de agua oscura y quejas de irritaciones. Por el otro, un discurso institucional que insiste en que estadísticamente no pasa nada y que, mientras tanto, aquí tiene sus recomendaciones. Entre la cubeta turbia y el comunicado tranquilizador, el tapatío promedio hace lo que mejor sabe: comprar garrafón y esperar a que la obra estratégica de turno, algún día, cumpla su promesa.
La respuesta oficial, sin embargo, apunta en otra dirección. La Secretaría de Salud Jalisco descartó una alerta sanitaria: sostiene que no existe un incremento atípico de enfermedades asociadas al agua y que no se cumplen los criterios para una declaratoria. Para acompañar la tranquilidad, emitió una serie de recomendaciones para el uso seguro del líquido en el hogar, ese género literario que consiste en enseñarte a convivir con el problema mientras se resuelve.
El momento cumbre lo aportó el director general de Servicios de Salud Zapopan, Miguel Ochoa Plascencia, quien descartó que el agua turbia genere daños en la piel y aseguró que en el Hospitalito hacen estudios constantes del agua que reciben "y es un agua utilizable". Utilizable: un adjetivo que promete mucho menos que "potable" y que deja a la imaginación de cada quien decidir para qué, exactamente, la utiliza.
En el terreno de las obras, las autoridades estatales supervisaron los avances del Sistema de Bombeo La Calera y el Colector Villa Fontana, presentados como proyectos estratégicos para garantizar abasto y saneamiento en la metrópoli. La ceremonia de la supervisión es infalible: cuando el agua sale mal, siempre hay una obra que inspeccionar y una foto que tomar.
El saldo, para el vecino de a pie, es sencillo de resumir. Por un lado, evidencias caseras de agua oscura y quejas de irritaciones. Por el otro, un discurso institucional que insiste en que estadísticamente no pasa nada y que, mientras tanto, aquí tiene sus recomendaciones. Entre la cubeta turbia y el comunicado tranquilizador, el tapatío promedio hace lo que mejor sabe: comprar garrafón y esperar a que la obra estratégica de turno, algún día, cumpla su promesa.