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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Ciudad de México Nota 7 de julio de 2026

El Mundial dejó una derrama de entre 18 mil y 50 mil millones, según a quién le preguntes

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El Mundial dejó una derrama de entre 18 mil y 50 mil millones, según a quién le preguntes
Hay preguntas que no tienen una respuesta, sino tres. La derrama económica que dejó la Copa del Mundo en la Ciudad de México es una de ellas. En el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, el gobierno capitalino puso sobre la mesa una cifra digna de aplausos: 45 mil millones de pesos, con la promesa optimista de que la cuenta final rebasará los 50 mil. Un numerito así, redondo y luminoso, que se dice bonito en conferencia y se ve todavía mejor en lámina.

El inconveniente es que a los que también estuvieron en la fiesta les salió otra suma. La Cámara Nacional de Comercio (Canaco) reporta poco más de 22 mil millones, o sea, menos de la mitad. Y la Coparmex, todavía más tacaña con el entusiasmo, calcula 18 mil 818 millones. Entre la versión más generosa y la más modesta hay una brecha de más de 26 mil millones de pesos, que ya no es una diferencia de criterio: es prácticamente otra derrama completa que anda perdida por ahí, como calcetín en lavadora.

La palabra 'derrama' es hermosa porque sugiere lluvia de dinero cayendo pareja sobre todos. La realidad fue más bien de paraguas mal repartidos. En el Centro de Guadalajara, comerciantes reportan caídas de ventas de hasta 60 por ciento y una ocupación hotelera por debajo de lo prometido; en la CDMX también hubo locales que en vez de derrama tuvieron sequía. Resulta que el turista mundialista gasta, sí, pero decide muy bien en qué taquería y en cuál no.

Quede claro: nadie está inventando visitantes ni negando que el torneo movió dinero. El punto es más sencillo y más incómodo. Cuando tres instituciones serias miden lo mismo y les sale una diferencia del tamaño de un presupuesto delegacional, la ciudadanía tiene derecho a preguntarse cuál calculadora está descompuesta. O si, de plano, la derrama —como la felicidad— es más un estado de ánimo que una cantidad. Mientras tanto, elija usted la cifra que mejor le combine con la cruda mundialista.